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CARABELA BAVARO    (Sara, Cantabria, Septiembre 2001)

 

Hola, me llamo Sara. Soy de Cantabria. Mi experiencia en el Carabela Bavaro beach fue estupenda, aunque nos costó llegar, mereció la pena. 

El viaje en avión fue un desastre. Fuimos con el Club Vacaciones en un avión portugués el Joao Simao, con una tripulación que no hablaba español, aunque me conseguí hacer entender con María, una de las azafatas. El avión era viejo, sucio y a la media hora de tomar vuelo, hubo un incendio a bordo. Tras 7 h y 40 min. llegamos al la R.D. LLegamos ya de noche, un 11 de sept. sin conocer lo que había pasado en EEUU. 

El hotel en principio tenia buena pinta, pero al llegar a la habitación todo fueron desilusiones. El aire acondicionado no se podía regular, las puertas de los armarios no encajaban, del lavabo salían miles de hormiguitas, un intenso olor a humedad, una habitación sucia. Pero bueno, todo no podía ser perfecto.

En cambio la gente era estupenda, y sobre todo la animación, un 10, el mejor era Geo. un encanto. 

La comida maravillosa, el clima, la gente, las piscinas y sobre todo la playa, un sueño. Se nos pasó la semana rapidísimo y nos dió mucha pena marcharnos, pero...lo bueno no es eterno. Mi gran ilusión es volver y conocer todos esos lugares que por inexperiencia o miedo a lo diferente, no pude conocer. ese es mi gran sueño, que espero poder cumplir algún día.

 

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CARABELA BAVARO    (Amancio y Justine, Durcal, Granada, Agosto 2001)
  

 

 

Justine y yo fuimos al Carabela Bávaro a principios de julio de 2001.

 

El vuelo

 

Contratamos con viajesiberia.com que a su vez utiliza el mayorista Club de Vacaciones. El mayorista subcontrató el vuelo a Aeromar. Aeromar no tiene la documentación en regla, y para ir a Punta Cana, subcontrataron a Air Atlanta Icelandic. Un 747 de una compañía inglesa con tripulación islandesa, letreros en árabe y chino, y donde ninguna azafata hablaba español. 

La vuelta es peor. 22 horas y media de retraso. Aeromar sigue sin papeles, subcontrata una vez más, esta vez a Spanair, quien a su vez vuelve a subcontratar a la portuguesa de vuelos charter YES. Sensación de que nadie nos quiere llevar en avión, pero tras tanto retraso ya sólo tienes ganar de volver a casa. Mosqueo. Goteras en el avión. No hablan español. No hay leche en el avión. La distancia entre asientos es de 20 cm, apenas cabe la rodilla y doy gracias a dios por darme solamente 170 cm para hacer sombra. Una vergüenza. 4 compañías aéreas para 2 vuelos, nos sobran 3.

 

La llegada

 

Después de la maceración moral y física del vuelo, llegamos a Punta Cana en un atardecer nublado. Más de 400 pasajeros tenemos que recoger el equipaje en apenas 15 metros de cinta, y empezamos a sudar por el trópico (a mí, personalmente, el sudor tropical me pone, si bebes mucha agua es una gozada). Sin mayores problemas, llegamos al autobús de noche. Autobús frigorífico, algo que ya no tendremos ocasión de olvidar. El aire acondicionado es brutal. Se nos presenta la guía del grupo, una tal Adislaida. Hasta ese momento, yo estaba cabreado con mis padres porque me pusieron Amancio, pero decidí que había llegado el momento de perdonarles la ofensa.

 

El viaje es vertiginoso; las luces interiores del autobús apagadas, no hay farolas, no se ve nada, pero se intuye que vamos a una velocidad excesiva por los saltos que pega el autobús. Lo poco que se ve por la ventanilla parece de gente muy pobre, pero vamos tan rápido y hay tan poca luz que no da tiempo a ver nada.

 

Llegamos al hotel, y ¡qué maravilla! Al salir del autobús, vuelve a golpearnos el sudor que se nos había congelado con el aire acondicionado y la recepción bulle de gente. La recepción es como un chambao de madera y cañas enorme; no tiene paredes, y decido que es de tontos vivir en un país donde hace falta paredes. Llueve, hace calor, pero entra una brisa agradable por todas partes, y se agradece. Los portadores de equipajes van vestidos como los criados de las películas de exploradores ingleses en busca de Tarzán o del Doctor Livingstone; pantalón corto y camisa impecable, y sombrero salakoff a juego con el techado de la recepción.

 

Un chaval nos lleva el equipaje a la habitación y empieza a toquetear la televisión nervioso y a recitarnos los canales de uno en uno. Acabo de darme cuenta de que no tengo dinero para darle una propina. Me disculpo profusamente, pero se le ve al hombre que no está muy contento conmigo y se va. Me queda complejo de culpa, pero solamente tenía billetes de 100 dólares y de 5000 pesetas. Como esto os pasará a muchos, os aconsejo que, o bien llevéis un billete de un dólar USA para dárselo de propina, o que le preguntéis al botones cómo se llama y decidle que al día siguiente lo buscaréis por recepción. Luego intenté buscarlo, pero negritos, con bigote y salakoff había 14 o 15, culpa mía por no preguntarle el nombre siquiera, y estaba cansado y no me quedé con la cara. Todavía me queda cosilla.

  

La habitación no está mal pero tampoco es nada del otro mundo: dos camas, una individual y otra doble algo estrecha, televisión, cuarto de baño algo destartalado con grifería picada y una luz que se enciende aleatoriamente, minibar VACÍO, ni una triste botella de agua, aire acondicionado de potencia nuclear (cuando vas a abrir la puerta, sale aire gélido por la rendija y te refresca los dedos de los pies). Estamos fundidos y deseando de que sea de día para ver dónde estamos. De vez en cuando se escuchan unos pájaros muy ruidosos que no conseguimos identificar.

 

Y por fin es de día. Muy tempranito, la habitación se inunda de luz y corremos al balcón a ver el mar. Ligera decepción porque no se ve y estamos desorientados, pero a cambio, en un cuarto piso, estamos a la altura de las copas de las palmeras y hay dos pájaros carpinteros (o algo parecido) a pocos metros picoteando los bichos de los cocos. El jardín es precioso, y sopla una agradable brisa entre las hojas de las palmeras. Es justo lo que uno se imaginaba. Por fin descubrimos qué pájaros hacían tanto ruido anoche: el hotel está repleto de pavos reales, los machos pavoneándose por todas partes, las hembras picoteando insectos y bichitos seguidas a corta distancia de sus polluelos. Muy enternecedora escena familiar, a mí me gusta.

 

Comidas

 

Se supone que hay 3 restaurantes en el hotel: un quiosquillo de comida rápida en la playa (estaban terminándolo en julio de 2001), un restaurante buffet para todos los días, y otro restaurante (en la playa) en el que es necesario reservar. Pero el quiosquillo está en obras y el restaurante buffet lo están también retocando, así que solamente hay buffet en el restaurante de la playa.

 

El restaurante también es como un chiringuito enorme de madera y paja, con las paredes abiertas para que entre la brisa, a 20 metros de la playa. Una gozada. Hay buen servicio, las camareras son simpáticas en su mayor parte, y el cocinero, español, es un tipo interesante. Si alguna vez vais a tomar café a la piscina del jacuzzi después del almuerzo, probablemente lo veréis por allí y podréis charlar con él un rato. Buena gente, muy viajado, y siempre amable y con gana de charlar con los compatriotas.

 

El desayuno está muy bien, excepto por los zumos que son de una calidad pésima, la verdad. El café no lo probé, pero no tenía muy buena pinta, y el té... bueno, pues como el que tenemos en España, fofo y con regusto a cartón. El único café que se merece ese nombre que podéis beber en el hotel está en el bar de la piscina con jacuzzi. Aquí sí hacen café bueno, y si lo pedís licuado (en batidora, con hielo picado y algo de azúcar) está de escándalo.

 

Hecha esta salvedad, hay de todo para desayunar, el buffet está muy completo, y lo mejor es que hay un cocinero (simpatiquísimo) que te hace huevos fritos o tortillas frescas. Hay frutas, salchichas, bacón, huevos, cereales, queso, jamón york, tostadas, cruasanes, mucha fruta fresca y rica, algo de bollería, yogur, mermeladas, confituras, gelatinas...

 

El almuerzo es también bastante variado. Siempre hay un par de carnes, un par de pescados, pasta, arroz, diferentes ensaladas para que te las mezcles a tu gusto, cerveza fresquita, patatas fritas, lo que tú quieras. Muy buenos postres, tanto la fruta fresca (papaya, piña, mango, melón, sandía) como los de repostería y los helados. Es de 12 a 3, según creo recordar, y ya veréis cómo los españoles somos siempre los últimos en llegar.

 

La cena tiene algo más de variedad, y hay noches temáticas; cocina francesa, cocina china, cocina italiana, cocina española. Todas las noches hay pizza para el que quiera, y está bien buena.

 

La comida está buena, sobre todo los tres primeros días. A partir del cuarto día, observas durante el almuerzo que el pescado con mantequilla y orégano que te estás comiendo es el mismo pescado que anoche servían a la plancha. Uhmmmm. Ya empiezas a sospechar. La carne del arroz al curry es la misma ternera del día anterior. Y así ya vas pillando la rutina. Primero, la comida a la plancha o con poca salsa. Luego, lo que sobra de ahí, se recicla con orégano y mantequilla o con otra salsa más espesa, y ahí está la variedad. Ojo, que la comida sabe rica, pero te puede resultar repetitiva si siempre vas a por lo mismo. Con un poco de vista, no te repites mucho.

 

Y una ventaja añadida: a 150 metros del hotel está el mítico Capitán Cook, el que se supone es el mejor restaurante de mariscos de la zona. Está muy muy bien, no me hubiera importado ir 2 veces. Por 4800 pesetas por cabeza, te ponen una parrillada inmensa, rica rica. Tenemos buen saque mi mujer y yo, pero nos derrotó el plato que nos pusieron, y mira que le pusimos interés. Merece la pena ir, no se os pase.

 

 

Los bares

 

El todo incluido incluye las bebidas nacionales. Yo sólo probé el ron, de diversas formas y maneras, pero ron solamente. Y bien rico que estaba. La cerveza Presidente entra muy muy muy bien, fresquita, cuando coges confianza con el personal de la barra, te dejan que te la eches tú mismo a tu aire. Los cócteles están ahí por estar en la carta y porque parezca que ofrecen variedad, pero a mí me parecieron infames todos ellos, a excepción de la caipirinha, que sí estaba bien porque no llevaba cosas raras. El resto son jarabes mezclados con ron y batidos. Los jarabes proceden de unas garrafas de plástico de 5 litros que parecen cualquier cosa menos lo que tú echarías normalmente en un vaso para bebértelo. Hecha esta salvedad, probadlos, a lo mejor os gustan, yo lo intenté, pero acabé bebiendo sólo ron con cola, cerveza, agua, caipirinha y café licuado con ron. Todos ellos muy ricos, cada uno en su momento. Muy ricos, sí señor.

 

5 bares, y cada uno tiene su aquél. El bar de la playa es el dominio de Daniel, un sol de hombre que siempre está de buen humor y con ganas de cháchara. Tiene una calma y una sonrisa que no le cabe entre los hombros. Le dimos mucho la vara para que nos pusiera una tapilla al mediodía, unas aceitunas, unos cacahuetes, lo que fuera, pero fue imposible. Allí es donde nos juntábamos a la hora de la cervecita, y hablábamos con él, siempre dispuesto a tener una conversación y a servirte lo que quisieras, a su ritmo, pero te llegaba sin ningún problema. Chiringuito playero.

 

El bar de recepción y del teatro de espectáculos es un bar bueno, tiene la ventaja de que los vasos son de cristal; el resto de los bares, en playa o piscinas, utiliza vasos de plástico.

 

El llamado bar húmedo está muy bien, es buen sitio para echar unos roncitos por la tarde noche y ver cómo se suben los pavos volando a los cocoteros. Como suena; al atardecer, los pavos reales echan a volar, es un espectáculo que no debéis perderos. El pavo residente de la piscina se sube primero al chambao, con suficiente ruido. Allí en lo alto del chambao, hace su espectáculo, se concentra, y levanta el vuelo hasta una palmera de unos 10 metros de altura. Los pavos reales vuelan. Este bar tiene bastante vidilla durante todo el día. Por la tarde, hay algunas pastas y cosillas así para picar, pero el café no es bueno.

 

El bar de la piscina con jacuzzi es más tranquilo, y la camarera es un sol, como tantas otras. Es el mejor sitio para echar café después de comer. Muy bueno el café, sobre todo el licuado. Y también tiene cosas de picar por la tarde, probad el plan de plátano que está de muerte.

 

Piscinas

 

Son 2. La principal, la del bar húmedo, es la que tiene más vidilla. El agua está caliente de verdad. A veces hay alguna actividad como voléibol, o también dan clases de iniciación al submarinismo (gratis) para los que quieran probar qué se siente con una botella de aire y un chupete debajo de agua. Probad sin miedo, el monitor, Johny, sabe lo que se hace.

 

La otra piscina es más tranquililla, pero está igual de bien. El presunto jacuzzi no es ni jacuzzi ni nada, es bastante penoso, no esperéis sensaciones exóticas porque no se merece el nombre de jacuzzi.

 

Playa

 

Excelente, sin duda. Viendo otros hoteles desde una lancha, me he dado cuenta de que el Carabela tiene las mejores sombras, los otros están bastante más clareones. Cada mañana, un ejército de empleados limpia la playa de cualquier resto de hojarasca o algas para que esté impecable. Hay suficientes hamacas (gratis) para todos, no hay que apresurarse para pillar ni reservar, que hay para todo el mundo. El agua está calentita y limpia. El hotel dispone de una zona acotada de playa para sobrevivir al tráfico marítimo desbocado. Solamente puedes adentrarte unos 30 o 40 metros mar adentro, no puedes ir hacia la izquierda porque hay salida de barcas. Dentro de la zona acotada, hay un pequeño arrecife. No es gran cosa, pero sí tiene bastantes pececitos de colores, podéis tomar prestado equipo del club náutico y con gafas y tubo se ve todo muy bien. Si miráis bien, allí vive una langosta (al menos, una que vi yo), y también hay rayas, aunque hay que mirar bien y prestar mucha atención, porque la langosta está debajo de una piedra y las rayas se entierran en la arena. Fuera de la zona acotada, rige la ley del oeste.

 

El "club náutico" del hotel ofrece bastantes cosillas. Puedes tomar prestada una tabla de windsurfing, un catamarán, equipo de gafas y tubo, todo ello gratis. Eso sí, salir a mar abierto es de locos porque el tráfico de lanchas a toda velocidad no para ni un instante, de un lado a otro, y van paralelas a la costa. No sé si conoces el vídeojuego de la rana que tenía que cruzar la carretera. Es algo así, pero ellos tienen motor y timón y tú solamente tienes el viento para desplazarte, y no parece que sean patrones de embarcación especialmente preparados. Si queréis que os presten equipo, tenéis que dejar depósito (en algunos casos, desorbitado: 100$ USA por una tabla de windsurf). Alternativamente, en lugar de dejar el depósito, podéis pagar una cuota de unos cuantos dólares. Yo creo que ponen esos depósitos tan altos para que la gente prefiera pagar un poquito y dejarse de líos. Pero no hay problema, porque si tenéis tarjeta de crédito, no tenéis que dar dinero, basta con hacer un recibo que se destruye al devolver el material en buen estado. Es lo más cómodo.

 

También organizan salidas de submarinismo, en colaboración con el club del complejo Barceló, a las que me referiré más adelante

 

Y además, como el Carabela es un hotel relativamente pequeño y modesto en extensión, puedes ir andando a todas partes. Algunos hoteles anuncian su servicio de autobuses o trenecitos como una ventaja, pero aquí no hace falta depender de nadie, a pie, llegas a todos lados sin cansarte.

 

Instalaciones y animación

 

La animación está bien, la verdad, algunos espectáculos nocturnos no son gran cosa, pero hay buen rollito, y eso es lo que cuenta. Muy buena gimnasia en el mar, juegos playeros, voléibol, fútbol. Además, se conoce a otra gente, y eso es lo mejor. Entre los animadores, los hay más simpáticos y menos simpáticos, como en todas partes, pero parece en general que tienen ya bastantes kilómetros.

 

Hay pistas de tenis (gratis de día) que tienen buen aspecto, y también hay mesas de ping pong que dan para echar un rato y divertirse. Hay red de bádminton en la playa, entre dos palmeras, un campillo de fútbol-playa, un campo de voléibol-playa, y la choza de los animadores, también en la playa, también tiene juegos de mesa y una biblioteca. Además, en esta choza de animadores es donde se cambian las tollas de la playa por unas limpias y nuevas (pero mirad el horario, que podéis encontraros la choza cerrada).

  

En la playa, también hay unas chicas haciendo trencitas y un par de presuntas masajistas que no parecían muy profesionales.

 

En recepción, podéis conectaros a Internet, vale 5$ USA por 20 minutos de conexión de una calidad relativamente decente. Hay una tienda dentro del hotel, y un médico, pero no utilicé ninguno de ellos, así que no sé qué deciros. Para las compras, salía del hotel, y el médico no me hizo falta, en parte porque trajimos Tanagel (potente antidiarreico) desde España. Prevenidos que somos.

 

Excursiones

 

Hay varias interesantes, pero son carísimas. En una semana, no nos pedía el cuerpo hacer mucho. Teníamos muy claro que queríamos hacer submarinismo, y sabíamos que el mejor sitio para bucear es la Isla Catalina. Así que, en lugar de la Isla Saona y Altos del Chavón que hace todo el mundo, mi reciente esposa y yo decidimos ir a Isla Catalina. Isla Catalina es una isla, y no tiene en tierra nada digno de mención especial; una playa de arena blanca, mar azul, palmeritas, etc... lo mismo que en el hotel. Pero bajo el agua, esconde unos fondos asombrosos. Si te gusta el submarinismo, esta es tu excursión, no creo que Isla Saona añada mucho más que esta isla. Incluso si solamente te gusta el snorkeling (es decir, gafas, tubito y aletas), merece la pena ir a Isla Catalina, porque te da la oportunidad de ver fondos cristalinos de coral a 8 metros; gorgonias gigantescas, peces trompeta, esponjas y corales de colores, todo eso lo tienes ahí al lado, solamente hacen falta gafas y tubo (te las dan los del barco). Y el agua clarísima a 28 grados, se ve hasta 40 metros de profundidad.

 

Luego, si te gusta el submarinismo, lee más adelante, donde volveré al tema.

 

La excursión consiste en un viaje en microbús hasta La Romana (cerca de 2 horas y media entre una cosa y otra), viaje en barco hasta Isla Catalina (media hora; CUIDADO, poneos crema de protección solar fuerte, el sol en una lancha puede ser criminal, no te das cuenta hasta que llegas al hotel, pero ya es demasiado tarde), una hora para snorkling (o para bucear), luego se va a tierra, a una playa preciosa, y los buzos vuelven a hacer otra inmersión. Tras esta segunda inmersión o estancia en la playa (a elegir), viene el almuerzo, incluido en el precio, y luego unos minutos de descanso antes de volver al barco, ya sacan la botella de ron (incluido en el precio, aunque esperan que des algo de propina), luego al microbús, parada en Higüey (una tienda en un barrio pobre, debe de ser del cuñado del autobusero) sin el menor interés especial, excepto ver el arma gigantesca que portaba un señor en la puerta con el propósito de protegernos (¿de quién?, ¿de los niños que nos pedían comida o dinero?), y luego vuelta al hotel. Una paliza. Esta excursión es ideal para submarinistas, o para gente que le guste mucho el snorkling y, sobre todo, para submarinistas que viajan con gente que no bucea, porque mientras tú buceas, tus acompañantes (esposo/a,hijos, etc.) pueden hacer algo de snorkling o jugar en una playa preciosa.

 

OJO. Esta excursión solamente se hace un día a la semana. Informaos cuanto antes en el club náutico porque si solamente vais una semana, puede suceder que os la perdáis. Nosotros llegamos un martes, si no hubiéramos preguntado el miércoles, nos la hubiéramos perdido porque fue el jueves. Si os gusta el submarinismo, que no se os escape. Vale igual que la de Isla Saona, pero si vais un grupo familiar, podéis intentar negociar un descuento. Unos 75 USD. Las inmersiones se pagan por separado. Con 2 inmersiones cada uno y la excursión, al final el día salió por cerca de 50.000 pesetas (la pareja). Pero es una vez en la vida.

 

Submarinismo

 

Justo enfrente de Punta Cana y Playa Bávaro, el litoral está esquilmado y es decepcionante para lo que uno se esperaría. Sin embargo, hay dos barcos hundidos, y solamente eso justifica la inmersión, aunque siempre depende del estado del mar, porque solamente se visitan cuando está tranquilo y no hay mar de fondo.

 

Para poder bucear a una cierta profundidad, es necesario disponer de la titulación (PADI, ISS) correspondiente. El hotel organiza cursos de estas licencias, pero son muy caros, la enseñanza es algo precipitada, y se pasan muchas horas en la piscina haciendo prácticas. Es una lástima ir al Caribe para pasarte tres mañanas quitándote y poniéndote el equipo en una piscina; por eso es aconsejable, si de verdad te gusta, que te saques el certificado en España antes de ir, así llegas ya preparado para empezar a disfrutar. El certificado en España es más exigente, se enseña mejor (no olvides que es por tu seguridad), los cursos duran más tiempo y son más baratos (como la mitad de precio). El certificado lo puedes sacar en prácticamente cualquier capital de provincia española, no tienes que vivir junto al mar ni nada de eso. Mi mujer y yo lo hicimos en 10 días, justo 2 semanas antes de la boda, para poder hacer inmersiones.

 

La inmersión reina es la bajada al Talud de Isla Catalina, que está a 2 horas y pico del hotel. Visibilidad de 40 metros, agua a 28 grados, y una sensación inmensa. Cuando bajas por el lecho marino, a unos 8 metros te encuentras un precipicio que baja a 50 metros; el agua está tan limpia y tan azul ¡que te da vértigo cuando te asomas! Todavía tengo sueños con esa sensación. Es un muro enorme, se baja a 20-25 metros, y hay gorgonias enormes, corales, esponjas de diferentes colores, peces trompeta... Una maravilla. La mejor inmersión de mi vida.

 

Dentro de la excursión a Isla Catalina, da tiempo a una segunda inmersión a 12 metros, en un lugar que llaman el jardín. Algo superpoblada de submarinistas en algunos momentos, es una inmersión lindísima también, hay más peces que en el talud, y no es raro ver rayas, chiquititas, pero rayas al fin y al cabo, y muchos peces de colores cuyo nombre no conozco, aparte de meros, peces piedra, morenas, etc. En mis fotos incluyo una de este lugar.

 

Cerca del hotel, se organizan 2 salidas diarias, a las 9 y a las 2. Las salidas a corales cerca del hotel son decepcionantes y repetitivas, excepto cuando vas a los barcos hundidos. El Mónica se hundió hace unos 30 años o así, y es alucinante, porque está a unos 15 metros, y se ve perfectamente las enormes hélices, el gigantesco timón, y toda la vida marina que albergan. Si podéis evitar ir con mar de fondo, mejor que mejor, porque marea mucho. El otro barco, Amstron, está medio hundido y es más reciente, creo, pero merece igualmente la pena, dicen que es mejor que el Monica, pero no pudimos ir porque el mar estaba agitadísimo.

 

En el club de buceo del hotel, el personal es un encanto. Javi, el español, Osvaldo y Élvido, dos hermanos que son muy simpáticos, Domingo, que es un sol... gente de verdad encantadora. Para que las inmersiones salgan más baratas, lo mejor es comprar un paquete de varias, o, incluso mejor, negociar directamente con Javi, el monitor español, que es un hombre muy amable, flexible, profesional y dispuesto a adaptar su oferta a lo que tú busques

 

Los equipos que prestan están bien, pero a veces son algo vagos para prepararte lo que pides, así que no es mala idea repasar el equipo antes de embarcar por si te dan algo que no es de tu talla cuando aún estás a tiempo. Sobre todo los plomos, que se miden en libras, un día te dan 14 y otro te dan 20, se hacen un lío por no pararse a ver las cosas tranquilamente. Pero se les perdona, lo que tienes que hacer es repasarlo todo bien y decirles con educación lo que te gustaría cambiar, si lo haces con una sonrisa y sin prisas, ellos te responden igual. Además, estás de vacaciones, no lo olvides, las prisas no hacen falta.

 

Compras

 

Hay cositas. No somos muy fanáticos de las compras ninguno de los dos, pero acabamos trayendo unas cuantas cosas. Existe el centro Plaza Bávaro, a poca distancia en taxi (convienen juntarse 6 u 8), que tiene muchas tiendas, no me dio tiempo a verlo entero. Por supuesto, los dependientes son muy melosos, pero también son muy educados en todo momento y nunca llegan a agobiarte, intentan convencerte pero sin arrinconarte. Luego está lo de dejarse seducir y empezar a regatear, ahí, cada uno lo que pueda.

 

Justo enfrente de Plaza Bávaro hay otras tiendas, pero el ambiente en esas tiendas es mucho peor. Hay bastantes haitianos y algunos pueden ser bordes. En concreto, tras intentar venderme algún artículo que no nos gustaba, uno me echó una mirada que me puso los pelos de punta. Recordé que esta gente inventó el vudú, y decidimos salir de la tienda cuanto antes. En mi opinión, no es aconsejable visitar estas tiendas.

 

Pero mejor que Plaza Bávaro, sin taxi ni nada, saliendo del hotel a la izquierda tenemos un par de restaurantes, varias tiendas de artículos típicos y el magnífico supermercado Amalia, donde los precios son más baratos que en ningún otro lado (repelente de mosquitos, crema de sol, ron). A 150 metros del hotel, justo enfrente del Capitán Cook.

 

¿Qué se puede comprar?

 

Cuadros, muy bonitos algunos, merece la pena comprar uno bien grande; nosotros compramos uno en un momento de euforia y con el temor de que no nos gustara al llegar a España. Todo lo contrario, aquí está todavía más bonito, y estamos buscándole un buen marco para que nos ocupe medio salón. Hay pocos autores, y los vendedores te insisten en que has comprado un "Paulino" auténtico, como si hubieras comprado un Rembrandt. Se pueden comprar cerca del hotel, hay suficiente variedad, y si os gusta un tipo específico, os lo pueden buscar en el tamaño y en los colores que queráis.

 

Ron. Mucho ron. En el supermercado Amalia tienen mucha variedad y a muy buen precio, el mejor sitio para comprar. Cualquier marca vale, prácticamente, las botellas de medio galón (casi 2 litros) salen más baratas.

 

Puros. Uhmmm. Dudoso. Resultan muy caros y no son particularmente buenos, intentan venderlos como cubanos, pero no son ni mucho menos cubanos. Ni los conservan con la humedad adecuada. Hay una fábrica de puros justo a la salida del hotel hacia el supermercado.

 

Artículos y tallas de madera, abalorios varios, se venden también allí al lado del hotel. Yo creo que no merece la pena ir a Plaza Bávaro.

 

Los dominicanos y su país

 

El personal de servicio del hotel es un auténtico encanto. La mayoría de ellos son dulces, amables, simpáticos y con ganas de conversación. Si te aprendes su nombre y te presentas a ellos, creo que mejora las cosas. Algunos son más rápidos que otros, pero pidiendo las cosas bien y con una sonrisa, nunca tuve ningún problema, ni con los que eran menos simpáticos. Ojalá fueran así en todas partes. Si vas con prisa, es posible que lo encuentres frustrante, pero si te dejas llevar, es una maravilla, y te ayudan en todo lo que pueden. Un sol. Incluso el jefe de recepción, yo me llevaba bien con él.

 

De el país vimos bien poquito, pero está claro que Playa Bávaro es un gueto. El lugar es paradisíaco, y con poco dinero pasas unos días agradabilísimos a cuerpo de rey, pero a poco que escarbes, la miseria salta a la vista, y la visión del país que obtienes es muy sesgada. No me quejo en absoluto de los dominicanos, todo lo contrario, me hubiera gustado conocerlos algo mejor (solamente hablé con el personal del hotel y me llevé una gratísima impresión). Nos lo pasamos muy bien, y estamos deseando volver, si es posible en invierno, pero no nos engañemos: es difícil decir que el paraíso es un hotel de lujo rodeado de miseria y protegido por hombres armados con trabucos. Algo falla ahí.

 

Pasárselo bien depende en gran medida de cada uno; si vas a pasártelo bien, encuentras motivos para pasártelo bien, pero si vas con la mosca detrás de la oreja y dejas que te amarguen las vacaciones los aspectos que no te gusten, encontrarás motivos para quejarte: las habitaciones no son gran cosa, el baño está regular sólo, la comida es repetitiva, los cócteles son infumables, las excursiones son caras, te pican los mosquitos, el personal del hotel no te hace caso, te quemas en la excursión en barco, pillas una diarrea, no hay marcha nocturna en el hotel, ¿qué hacen ahí los tíos del trabuco? Todo eso me pasó a mí, y yo me divertí de lo lindo, porque pesaba en mi ánimo mucho más la sonrisa del personal, los jardines, la playa, la brisa, las cervezas fresquitas, los corales, y las ganas de divertirme y disfrutar de mis vacaciones en un lugar agradabilísimo.

 

Volvería hoy mismo (con una compañía aérea más seria).

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CARABELA BAVARO    (Ana, Agosto 2001)  

 

Hola Beatriz! Yo he estado hace muy poquito en Punta Cana. Más concretamente en el Carabela Bávaro. Mi estancia allí fue de 9 días y 7 noches. Para ir todo fue bien en el viaje, tal y como leí aquí, me encontré esa choza y esos 4 palos de aeropuerto, ese olor a humedad y ese calor.

Nos dieron una habitación de la que no tengo queja, otra pareja se encontraron una cucaracha y las sabanas olían a humedad y cambiaron la habitación. Al comentarle su problema al recepcionista el respondió ¿eso es todo, no hay mas problemas, por eso cambia la habitación?? A otra pareja el último día se les inundo la habitación. Otros tanto contentos y otro tanto disgustados. Se quejaba otro chico que ha escrito de la piscina, que estaba sucia y no la pasaban las redes. Bueno mi habitación daba a la piscina de la que el habla y veía limpiarla todos los días y por las noches oler el cloro. Pero al tener el tejado de palmera se caían ramas y con la pelota le daban y ponían todo perdido de eso.

El buffet para mi gusto había variedad y para gustos no hay nada escrito,  yo engordé bastante!.

De las excursiones, pues que eran caras por el hotel pero fuera se llega a buenos precios. Se queja de los taxis a Plaza Bávaro, primero querían llevarnos a 6 personas en un coche de 5 por 160$ (1800 aprox.) y nos llevaron en uno 8 personas por 100$ (1200 aprox.) y la 2ª vez a 5 por 80$(1000 aprox.). Allí todo es regateando. Si a él le han cobrado tanto (lo siento), se lo dijeron nada mas llegar al hotel (hay que regatear), si no avisaría lo entiendo, pero todos se ganan la vida del turismo y allí la vida no esta barata!. Las vueltas al hotel nos salieron gratis pues nos traían unos amigos que conocimos en la Plaza Bávaro, con los que fuimos a sus casas, comimos con sus familias un plato típico de allí. Nos llevaron a un río que iban ellos a bañarse los domingos. Bueno un día inolvidable, con una gente muy especial.
Bueno en fin, a esta gente es a la que quiero mandar algún mensaje desde internet.
Hice una excursión con el hotel la de Saona, que fue culpa nuestra por cogerla el primer día, pues la había por la mitad de dinero que la del hotel, pero por eso no pusimos faltas a todo, para la próxima vez ya lo sabemos. Me imagino que así pasaría con todas, pero a nosotros lo que nos interesaba era estar un DIA con esa gente, comer lo que ellos comen, y sobre todo hablar con ellos y que te cuenten sus experiencias y su forma de vida.
Que a partir de las 12, no den bebidas gratis con el todo incluido o en la discoteca, jode un poco pero es normal, que quieran sacar por algún sitio ¡mas!
Quizás sea conformista, sobre todo decir que estamos en otro país, con otras costumbres y hay que ir abierto a nuevas experiencias. En esta web, averigüé muchas cosas sobre el viaje y las primeras impresiones, y la verdad es que fue todo una experiencia maravillosa.

Le pedí a Ana que me ampliara un poco el tema de las excursiones fuera del hotel, y esto es lo que me envió: 

 

Hola Beatriz! Te escribo para decirte que cerca del Capitán Cook o simplemente saliendo del hotel, había quien vendía excursiones más baratas, seguro que bastante más que en hotel ( a nosotros la de Saona, nos costó el doble por cogerla por el hotel).
Había mucha gente que lo sabia, se lo habían comentado, pero claro vas 7 días y tienes miedo a quedarte sin verlo, o que sea mentira lo que te han comentado. Pues eso nos paso a las tres parejas que íbamos, Juan Carlos (nuestro contacto allí) nos dijo el 1º día, que había que cogerlas ese mismo día,pues después igual no había sitio. Así que todos a por las excursiones y como acabas de llegar!! Luego al dar una vuelta por la playa, te empiezan a entrar todos los dominicanos/as  para excursiones, para trencitas, para venderte, en fin para todo. Eso si,REGATEAD!!
Si alguien lee esto y va a Plaza Bávaro, que busque la tienda el baratero y pregunte por Héctor o Elider, y le den recuerdos de Ana y de Raúl.
Gracias por adelantado. ah!! y seguro que os hace el mejor precio de toda la plaza.

 

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CARABELA BAVARO    (Pedro y Lola, Agosto 2001)  

 

¡¡ Hola amigos !!. Enviamos estos comentarios acerca del Hotel Carabela Bávaro ya que hay algunas personas que preguntan acerca de él y no hay mucha gente, parece ser, ha estado allí.

 

Este hotel es, ante todo, fachada porque cuando llegas tienes una amplia recepción, decorada en madera y con una aspecto bastante atrayente. Por cierto, si tenéis que hablar con el jefe de recepción para cualquier incidencia, lo lleváis clarinete. Gruñe un idioma extraño, parecido al español mezclado con portugués y al que dejaréis por imposible al daros cuenta que, después de 15 minutos no has avanzado nada - es un señor mayor de pelo blanco y bigote - En nuestro caso, llegamos a las 20:30 hora local y, al dirigirnos a nuestra habitación, descubrimos que era patética. Sucia, mal amueblada, con la bañera llena de desconchones y óxido, sin minibar ni nevera.. en fin para echarse a llorar. Al día siguiente, al ir a quejarnos, nos cambiaron de habitación a uno de los edificios nuevos. La habitación estaba más limpia y el baño menos sucio. Creo que esto era así porque todavía no había llegado el grado de inmundicia que a los edificios antiguos... Por cierto, no sé que habrá en otros hoteles de la zona pero en éste, no conocen qué es el bidé. No hay ni uno en las habitaciones. Como conclusión, pedid que os den las habitaciones de los edificios nuevos que son algo más higiénicas.

 

Las zonas de jardines sí que están bien cuidadas y son impresionantes. Tiene amplios paseos por donde veréis a los pavos reales - que saben más de la cuenta - y flamencos - a la entrada -

 

Restaurantes: El desayuno y la comida se hacen en el restaurante de la playa. Son tipo buffet y, como todos, se hacen repetitivos. Los mismos platos, condimentados de diferentes maneras con un servicio de camareros que tienen un exceso de celo exagerado. Si, después de esperar la cola correspondiente para servirte la comida, dejas el plato a la mitad y te levantas a por bebida, más vale que pegues el plato con Loctite porque, lo normal es que cuando vuelvas te lo hayan retirado de la mesa pensando que has terminado.. así que...vuelta a empezar en la cola.

La cena se realiza en el restaurante del lobby y no dejan entrar a los hombres con camiseta de hombreras...tomad nota. También podéis cenar, previa reserva, en el restaurante de la playa. La reserva la hacéis al mediodía para esa noche y si queréis parrillada - 350 pesos - ó langosta - 250 pesos - lo tenéis que decir para que lo tengan preparado. En esta cena, el resto de platos no tienen suplemento y son italianos - pizza, pasta..- Por cierto, la masa de la pizza puede costarle un empaste a más de uno.

Bares: El bar de la playa es un quiosco en el que te sirven de todo a partir de las 9:00 hasta las 18:00 - creo -.

También están los bares de las piscinas - 2 -. El pool bar estaría bien, si no fuera porque el agua de la piscina está sucia hasta más no poder y, además, la higiene de la gente es poca. Los vasos y las colillas acaban en el fondo de la piscina - al principio creíamos que eran arrecifes artificiales de coral -. Os recomiendo el bar de la piscina que está al lado de las tiendas. No es pool bar, sino un bar con terraza, pero hay menos gente y el agua suele estar más limpia. Además en esta piscina está el jacuzzi.

El looby-bar ( recepción ) suele estar de bote en bote por la noche, después de cenar, y está abierto hasta las 00:00 h. Si os gusta el café, no lo pidáis a no ser un Capuccino " absolutamente imbebible y diurético ", porque os dirán que la máquina está estropeada - mentira,.. no tienen ganas de ponerlo y ya está -.

La zona de playa que corresponde al hotel está muy bien en cuanto sombras pero, si queréis coger hamacas, más vale que bajéis antes de las 9:00 porque hay bastantes menos hamacas que residentes del hotel.

 

A partir de las 00:00 h. abren la discoteca del hotel. Hay que pagar las bebidas y no te dejan entrar con bebidas de fuera. No son caras - 300 pesos el cubata -. Merece la pena ir una noche para ver al disc-jockey. Es para darle una pensión y que deje de poner discos. ¡¡ Vaya inútil !!.. aunque si vas con un ligero traguito las risas son mortales. Antes de abrir la discoteca hay un show para guiris total - lo que somos en ese momento-. No podemos deciros mucho de los shows porque fuimos una vez y nos resultó bastante aburrido, pero.. para gustos los colores.

 

Respecto a la animación, hay clases de merengue, bachata.. aquaeróbic, volley en la playa, en la piscina,.. en fin que si os van esos temas podéis aprovechar.

 

Alrededores: A unos 5 minutos andando se encuentra el afamado restaurante " Capitán Cook ". Puedes salir por una de los paseos laterales del hotel- pregunta al guardia de seguridad -. En este restaurante lo típico es pedir parrillada - 400 pesos - o langosta - el precio varía en función del tamaño -. No está mal. El sitio es agradable, pegado a la playa y no preparan mal el marisco.¡¡¡ Ojo !!! no penséis que el marisco tiene el mismo sabor que en España. Sabe bastante menos, pero no está mal.

 

Telefono: Si no queréis acordaros de este escrito, más vale que os llevéis la tarjeta de España Directo porque si no.. el estacazo que os dan por cada llamada telefónica en mortal de necesidad. Os pueden cobrar 25 dólares - 4.300 pts. aprox- por una llamada de 5 minutos a España..para morirse.

 

Excursiones: Nosotros hicimos 3

 

- Isla Saona: Es la llamada excursión del "pedo". Puedes realizarla en lancha rápida ida y vuelta o bien ida en lancha rápida y vuelta en barco. Nosotros hicimos está última. Haces algo de snorkel,..bebes ron,...ves las piscinas naturales,..bebes ron,...llegas a Isla Saona,..bebes ron,...comes de barbacoa en la playa,..bebes ron...,acabas de comer,..bebes ron,...montas en el barco de vuelta,...bailas merengue - quien pueda mantenerse en pie después del ron que ha bebido,.. y sigues bebiendo ron. Ya sabéis el porqué de la excursión del "pedo". Absolutamente didáctico/etílica. El precio en el Carabela es de 70 $ pero, por ejemplo, en los Meliá la vendían por 85 $

 

- Cuevas  Fun-Fun: No suelen ofertarla a pesar de aparecer en los catálogos. Es una de las más caras - 95 $ en Carabela -. Es espectacular, aunque lo peor es el desplazamiento de 3 horas en furgoneta hasta el rancho en el que está la cueva, pero a quien le guste montar a caballo - aunque a mí me tocó una cabra con herraduras y en tratamiento psiquiátrico-, visitar cuevas "quasi" vírgenes con estalactitas, estalacmitas, bajar hasta el fondo de la cueva haciendo rappel - 20 m.- nadar por un río subterráneo, y andar 3 km. aprox. a 50 m. por debajo de la tierra sólo iluminado por linternas y la luz de tu casco, que la haga. Es una experiencia inolvidable.

 

- Safari: Puede hacerse en Jeeps - conduciendo uno mismo - o en un camión acondicionado para tal menester. No está mal. Si la hacéis no os olvidéis de llevar bolígrafos, gorras, camisetas,.. lo que sea, para entregar a los haitianos que trabajan en los campos de caña de azúcar. Creo que es mejor hacerlo en el camión porque, al no tener que conducir, puedes ir filmado, tomarte un chupito, sacar fotos...

 

Cosas Varias:

 

En el Hotel, veréis a los Guardias de Seguridad con unos trabucos impresionantes, tipo Harry el Sucio. Están en los extremos de la playa y por el complejo. " Son pacíficos " por lo menos con los turistas.

 

Para la compras por la zona id a Plaza Bávaro. Desde el Carabela, los taxis cobran 8 $. Allí hay un montón de tiendas en la que te cogen de la mano para que entres a comprar, te invitan a mamajuana y ron. Si queréis cambio de dólares a pesos, es buen sitio para cambiar - a 16,75, en el hotel a 15,75 -. Es obligado el regateo. Como mínimo un 50% y, seguramente, me quedo corto. Podéis estar perfectamente 1 ó 2 horas en la tienda para sacar el mejor precio. Os aconsejamos pedir un bolígrafo y un papel para ir apuntando todos los precios que os digan y, sobre esos, hacerle una bajada directa del 60%-75%, al principio. Os llorarán diciendo "..mi henmano, uhted quiere aruinarme.. " y os contarán lo que pagan de alquiler, cuántos son de familia,... No hagáis caso u os la clavarán.

 

Respecto a las excursiones, al día siguiente de la llegada, os reunirán para contaros un poco cómo es aquello y os dirán que se acaban las plazas, etc.. Antes de contratar ninguna excursión acercaos al lado del " Capitan Cook ". Hay una empresa que se dedica a hacer estas mismas excursiones, con los mismos servicios, pero mucho más económicas. Por ejemplo, la de Isla Saona ellos la hacían por 53 $ - 17 $ de diferencia respecto al Carabela -.

 

Parasailing: Si quereís pasar un rato divertido, al lado del " Capitan Cook " podéis contratar el parasailing - lancha + globo paracaídas -. Subíos la cámara de vídeo. Es una pasada. El precio es de 40 $ por persona. Regatead hasta 25$ / 30 $. Os bajarán el precio.

 

Día de salida: Si os van a recoger a partir de la 15:00 os harán abandonar la habitación antes de las 12:00. En nuestro caso, nos vinieron a recoger a la 18:00 - nuestro vuelo era a las 21:00 -. Tenéis que dejar la maletas en un cuarto, pero en tan pequeño que, al final, vuestras maletas acabarán en la recepción con el consiguiente riesgo de "equivocación" o "mangue". No discutáis, no merece la pena porque tendréis que hablar con el jefe de recepción y después de varios gruñidos, terminaréis por dejarlo. Intentad que os dejen una habitación para cambiaros y ducharos. Sed insistentes porque si no, os tocará ducharos en los aseos que hay a a entrada. Cuando entreguéis la llave deben daros un papelito - check out - que luego os pedirán a la subida del autobús que os lleva al aeropuerto.

Como colofón y consejo respecto al Hotel Carabela Bávaro. Hotel de 4 * que lo cobran como 5* y tiene calidad de 3* - como mucho - Si podéis pagar un poco más, os aconsejamos que miréis algun otro, sobre todo por las habitaciones, que son realmente cochambrosas - las nuevas un poco mejores..pero poco -.

 

Para cualquier duda, enviadnos un e-mail:executive@navegalia.com

 

Saludos, Pedro y Lola

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 CARABELA BAVARO    Cándido e Isa, Junio-99    

 

 

¿Que tal Beatriz? Nosotros creíamos que éramos los únicos a los que la Republica Dominicana había dejado tremendamente afectados, aunque por lo que vemos, no es así. Nosotros estuvimos allí en Junio del 99 y ya tenemos reservado billetes para volver a final de Junio de este ano. La semana que allí pasamos fue maravillosa y estamos de acuerdo con Colon cuando dijo de ella "La tierra mas bella que mis ojos nunca vieron".
Te vamos a contar un poco como fue nuestra impresión del inicio del viaje y del hotel Carabela Bavaro que es donde nos alojamos. En primer lugar cuando aterrizamos en el aeropuerto de Punta Cana y vimos esa choza que hay por recepción, esos cuatro palos por torre de control y ese llenazo de  calor y humedad con que te reciben, nos preguntamos que donde nos habíamos metido; a ello también ayudo los autobuses que transportaban a  los turistas al hotel, todos preciosos y modernos, excepto uno con mas mala cara que el perro de Luky Luck, que precisamente era el nuestro; ese pedazo de chofer conduciendo por esos caminos de Dios por el carril que le venia en ganas, esos "chalercitos" en los márgenes de la carretera y esa entrada  al hotel con mas cráteres que la luna... la cosa se ponía cuanto menos fea.

 

Cuando nos dieron habitación en el hotel nos toco la parte antigua de este y para llegar a la nuestra, teníamos que pasar antes por una zona semi  inundada, digo semi  porque lo realmente inundado era la habitación que había enfrente, que yo en un primer momento confundí por una piscina cubierta; la habitación estaba bien, el único inconveniente era que para entrar en el cuarto de baño antes te tenias que poner de acuerdo con el representante legal de las hormigas que allí había, para ver a que hora
les venia mejor hacernos un hueco, pero no hubo problema, las criaturitas eran un encanto y dijeron que donde cabían mil, cabían mil dos. Además tuvieron la amabilidad de respetar la cesta de frutas y el ron que nos habían dejado en el salón para darnos la bienvenida.

Así paso nuestra primera noche en Republica Dominicana, no sin antes habernos tomado nuestros correspondientes trancazos de ron por si acaso algún mosquito nos picaba, que compartiera con nosotros el tema de la barra libre (hay que compartir con todos, sin tener en cuenta su aspecto físico). A las hormigas sin embargo las habíamos invitados a venir al restaurante a cenar, pero no quisieron pues estaban las pobrecitas un poquito empacha con un trozo de plátano que se había caído.

 

Lo realmente malo de los viajes transatlánticos es el cambio de hora que lo llevo fatal y a las cuatro de la mañana (diez en Sevilla y sus pueblos), el candi ya daba dinero porque se despertara el sol. A las cinco tenia hambre, a las seis malestar, a las siete un concierto en el estomago y por fin a las ocho cuando pudimos ir a desayunar, dos lagrimones  que me corrían por las mejillas cuando vi que iba a poder comerme ya unas  tostadas y un café.

Ese mismo DIA conocimos a cuatro parejas de España que habían venido en el mismo vuelo y descubrimos que el hotel disponía de otros tipos de habitaciones, en la cuales no había inquilinos de antemano. Isa se empeño en trasladarnos a una de ellas, pero yo la verdad ya estaba empezando a cogerle cariño a las hormiguitas y a la habitación inundada que yo usaba para darme paseos en las canoas que te prestaba el hotel en la playa. Como siempre, hubo un tira y afloja y termino pudiendo mas dos tetas que mil una criaturas (las hormigas por supuesto estaban de mi parte) y terminamos en una habitación que nada tenia que ver con la anterior.

A partir de entonces, nuestra suerte cambio, y fue cuando nos empezamos a enamorar de esta tierra, seguramente lo mas parecido al paraíso terrenal.

 

 Si bien es verdad que no tuvimos una llegada al hotel muy buena (seguramente lo nuestro fue algo anecdótico), este compensa con creces las pequeñas carencias que puedan tener algunas habitaciones de la parte antigua, con un impresionante jardín tropical a su alrededor y un servicio muy bueno. Nosotros nos estuvimos recorriendo en un par de días los hoteles de Bávaro; una vez llegamos hasta cerca del Catalonia y otro día hasta los Iberostar, entrando en ellos para verlos por dentro y la verdad es que el nuestro superaba en lo que a jardín y al cuidado de la  playa respecta a la gran mayoría de ellos; claro esta que los otros ganarían probablemente en alguna otras cosas, de ahí la diferencia de precio y categoría, que aunque mínima existía. 

 

Bueno Beatriz, nos estamos enrollando un poco, así que te dejamos, otro día si quieres te contamos otras experiencias   de las
muchas que te pueden llegar a ocurrir increíblemente en tan solo siete días en el paraíso.

 

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