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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Benidorm, Septiembre 2006

Lo 1º que tengo que decir es que es el primer 5* que voy, o sea, que aunque no es bueno comparar, algo se me escapará.
El hotel es una maravilla, la mejor comida que he probado incluyendo Riv.Maya, el mar con menos oleaje, para las excursiones a saona, catalina..... mucho mejor porque te ahorras 3,5h. de viaje, el servicio de camareros y de todo,excelente,Yan,del bar del faro,todo amabilidad y simpatía (gracias a Mariajo éramos los privilegiados) aunque es así con todo el mundo,su hermano malfredo,una caña,te meas de risa con el (el de la barra de la piscina,pero el de arriba)
Osea,para ir en plan relax es inmejorable,para mi la animación flojea un poco aunque no está mal y la playa está guapa pero en las zonas de los hoteles,hice la excursión del helicóptero y el 90% son rocas en todo bayahibe,hay playitas a trocitos,me quedo con las playas kilométricas de punta cana porque me gusta mucho andar por ellas,aunque tengan mas oleaje (eso sin contar terrenas-samaná que sigue siendo lo que mas me gusta de RD)otra pega que encontré es que vi 5 ó 6 parejas de españoles,eso supongo que será por épocas y tambien por fuera no hay mucho que ver, fuimos a bayahibe en guagua y hay una calle con barecitos y tiendecitas,pero poco mas,al lado del hotel a la derecha por detras del gran dominicus está la calle "boulevard"que no está mal, estuve buscando una moto para alquilar y no había en todo bayahibe.
De todas maneras no me arrepiento de haber ido y repetiria sin ningun problema,pero hay mas "movimiento" en punta cana,aunque sean mas pesados.
Saludos a todos.

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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Rubber, Enero 2006 (comentario del foro)

Después de los numerosos mensajes leídos, en este foro, hablando sobre las excelencias del Iberostar Hacienda Dominicus teníamos claro donde viajar estas navidades.
Quiero comentar antes de nada que ésta ha sido mi cuarta estancia en un Todo incluido, con lo que aunque mi experiencia es limitada, tengo algunas referencias para comparar.

EL HOTEL

Instalaciones: correctas, pero ni mucho menos tan espectaculares como las de otros hoteles de Republica Dominicana de precio similar incluso inferior.
Piscina: de gran tamaño pero vacía por la baja temperatura del agua
Vegetación abundante y cuidada.
Habitaciones: correctas en tamaño y limpieza, pero comienza a notarse el paso del tiempo, sobre todo en los baños, tapa de inodoro suelta, toalleros oxidados, puerta que no cierra ,etc.
Comedores: Incompresible que sólo los restaurantes temáticos estén climatizados, en el buffet principal tienes que comer sudando la gota gorda, y si además (como nos pasó) no funciona alguno de los ventiladores. Esto en Diciembre es incómodo, en Agosto tiene que ser insoportable.
Comida: Sencillamente la peor que me he encontrado en un todo incluido, tanto en presentación, calidad y variedad. En este punto os puedo asegurar que estábamos de acuerdo, numerosos españoles, con los que allí coincidí.
Los restaurantes temáticos peor todavía que el buffet, en el colonial una langosta del tamaño de un langostino y en el steak house solomillo calcinado.
Playa: Magnifica, pequeña pero de lo mejorcito que he visto, la única pega es la escasez de tumbonas y sombrillas.
Animación: junto con el resto del personal del hotel, lo único que realmente me pareció excepcional, todo el mundo hace lo que en esté en su mano para agradarte y que disfrutes en tu estancia.
Gerencia: Creo que es lo peor de este hotel, dispone de un personal magnifico y con experiencia pero no parece aprovecharlo.
Además me parece injusto con el resto de sus clientes saltarse sus propias normas y ordenar reservar durante numerosos días catorce hamacas para el disfrute exclusivo de clientes V.I.P. (los cuales casi nunca las ocupaban) Esto que parece algo sin importancia les aseguro que en una playa pequeña y con una ocupación del 100% es bastante llamativo, así como servirles en sus mesas (en el buffet) una comida diferente al resto (claro que, después de ver la ínfima calidad de ésta es comprensible).
En resumen, es un hotel que no recomiendo, creo que su relación calidad-precio es mala y que según mi opinión debería acometer numerosas reformas tanto de materiales como de gerencia.

10/01/06: Respuesta de Piki597 al comentario de Rubber

Hola, yo también he estado estas navidades en el Ib. Hacienda Dominicus. Mi experiencia, por suerte, ha sido muy buena (también comparando con otros hoteles en los que he estado)... Pero entiendo el malestar de rubber si el hotel no ha sido lo que esperaba.
Comparto con él el tema de las hamacas en la playa. En mi caso no vi nada de que se reservasen hamacas por parte del hotel, pero sí vi, como en todos los hoteles donde van tantos guiris, que se reservan muchas hamacas (insisto en que casi siempre son no-españoles los que lo hacen) lo cual me indigna mucho... y sobre todo que se hiciera a pesar de los carteles que había por todas partes y que nadie del hotel hiciera nada por evitarlo (aunque creo que un día un guardia del hotel sí retiró toallas de algunas tumbonas).

Por lo demás, yo no tengo queja de las comidas. A nosotros nos pareció que todo era muy bueno y sí vi mucha variedad. Además nos gustó que en vez de poner fuentes inmensas con muchísima comida que se va quedando pocha como en otros hoteles sacaban fuentes con menos comida y las iban renovando.

A nosotros el steak nos pareció buenísimo (pedimos varios platos para probar y no nos pusieron pegas)... menudos camarones!!!
El de la langosta es verdad que nos decepcionó pero porque la cocinan con mantequilla y eso no me gustó... tengo que decir que descubrimos que las langostas pequeña están mucho más buenas que las grandes... pero claro, si pones una pequeña, tendrás que poner más de una para que no nos quedemos con hambre.

El trato en recepción muy bueno: siempre nos respondieron enseguida.

Y la playa es verdad... es sensacional.

Jolín rubber... que pena que os decepcionase el hotel. Eso da una rabia...

11/01/06: Respuesta de Mariajo al comentario de Rubber

¡Hombre, una opinión discrepante del Hacienda!
Yo soy una de las más acérrimas defensoras de este hotel. Sé que no es perfecto, pero me encanta y seguiré yendo allí tantas veces como pueda. Pero me parece estupendo que haya gente a la que no le guste, ojalá hubiera muchos como tú, porque empieza a ser un problema encontrar plazas en determinadas épocas del año y se están subiendo a la parra con los precios.
Como asidua de este hotel, voy a contestar a algunas cosas:
1) "Piscina: de gran tamaño pero vacía por la baja temperatura del agua ". Te puedo asegurar que en verano es puro caldo. Pero si ahora hace menos calor, no creo que la gerencia sea culpable de que el agua esté fría, eso pasa en cualquier sitio. Aún así, te reconozco que no era muy agradable bañarse, yo la pisé bien poquito. Aunque teniendo esa playa, ¿quién quiere piscina?

2) "Comedores: Incompresible que sólo los restaurantes temáticos estén climatizados, en el buffet principal tienes que comer sudando la gota gorda". Te tengo que dar toda la razón, porque en Agosto se pasa mucho calor en el buffet principal. En todas las encuestas pongo que deberían climatizarlo, pero ni caso.
¿Cuándo estuviste tú? Yo acabo de llegar y ahora se estaba genial en el comedor, no hacía ni gota de calor.

3) "Comida: Sencillamente la peor que me he encontrado en un todo incluido, tanto en presentación, calidad y variedad". Aquí discrepo contigo. Para mí, la comida del buffet principal es la mejor tanto en calidad como en variedad que he visto en los TI que he visitado. Lo de la calidad es muy subjetivo, ¿pero la variedad? Un día, por curiosidad, conté las bandejas que había en el buffet en una cena. Conté 63 bandejas diferentes, y creo que eso es variedad.
Otra cosa es el buffet de la playa, donde hay casi siempre lo mismo, sólo varían 6 platos. Pero están las comidas en la playa (4 distintas a la semana) que están de rechupete. A mí, por ejemplo, la barbacoa me parece genial, todo riquísimo.

4) "Además me parece injusto con el resto de sus clientes saltarse sus propias normas y ordenar reservar durante numerosos días catorce hamacas para el disfrute exclusivo de clientes V.I.P.". Hombre, no es nada correcto, para qué engañarnos. Pero es que esos clientes VIP eran ni más ni menos que el dueño de la cadena Iberostar y su familia, que se han tirado allí casi un mes. ¿Correcto? No. ¿Lógico? Pues sí. Nos guste o no, lo más normal del mundo es que el dueño o gerente de un sitio tenga trato especial. ¿O te crees tú que el señor Alierta llama al 1004 y espera media hora para dar de alta una linea de teléfono?

5) "Playa: la única pega es la escasez de tumbonas y sombrillas". Yo no soy de mucho madrugar, nunca bajo antes de las 9, y siempre encontré sombrilla justo detrás del bar en segunda fila como mucho. En verano sí he tenido problemas alguna vez y me he tenido que ir al final de la playa (donde siempre hya sombrillas libres), pero estas Navidades me ha sorprendido lo fácil que era encontrar sombrilla, tal vez porque no había siempre toallas reservando hamacas que no se ocupan hasta varias horas más tarde.

Total, que siento muchísimo que te haya defraudado el hotel, pero tiene que haber opiniones para todos los gustos. No creo que vuelvas después de la mala impresión que te has llevado, pero en otra ocasión pregunta por Santos (el director) si tienes algún problema. Es un encanto de hombre, que siempre está supervisando todo el hotel, y escuchará tus sugerencias.

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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Toni, Noviembre 2005

1) El día 20/11 viaje con Iberojet, con enlace de Iberia, perfecto tanto a la ida como a la vuelta. Alguna anécdota referente a los fumadores. Se hizo muy corto esta vez. Será que es la primera en la que no hay ningún incidente. La vuelta increiblemente mejor que otras veces con una dormidina.

2) Traslado al hotel. Aproximadamente hora y 3/4 un poco pesado, pero un domingo se lleva porque vas viendo la gente divirtiéndose (y otros muchos en las iglesias, pero también parece que se divierten)

3) Check in y cumplimiento de peticiones. Rapidísimo y eficiente, las peticiones no las tuvieron en cuenta o no pudieron hacerlo.

4) Habitaciones, muy buenas, limpias, espaciosas (reservamos Jr. suite, pero vimos una estándar y es poco menor) y muy bien decoradas.

5) Personal. Impresionante; profesional, eficiente, atento ... No sé que más decir.

6) Entorno: Jardines. Notables. Muy bonitos, sin llegar al nivel impresionante del Meliá. Los edificios sí que merecen mención, en especial los patios.

7) TI: Muy bueno. Bebidas, sin ser al más alto nivel, sí con una gran selección. En Ron, de todo.

8) Animación. Correcta. Para mi fenomenal, pero es cierto que a mucha gente igual le parecen poco "animadores", a mi no me gusta que me estén agobiando permanentemente. Mención especial para Freddy, es un caso aparte. Es el toque de diferencia con otras animaciones.

9) Piscina. Bien, casi vacía, debido a que estaba bastante fresca el agua (para un baño no estaba mal).

10) Comida. Exquisita. El buffet impresionante. Excelente el Steak house y muy bien el Colonial (donde dan langosta) y aceptable el Japonés (nos gustó más el japonés del Meliá).

11) Playa. Lo mejor. Calmada, cristalina y con unas zonas para el snorkel con una fauna como no ví en ningún sitio.


Valoración: 9.5 (vamos a dejarlo a falta de 0,5 por si alguna vez me encuentro algo mejor ¿La perfección existe?)

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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Charo, Noviembre 2005

Nosotros fuimos a este hotel del 12 al 24 de noviembre de 2005.
El buffet en los dos restaurantes nos pareció repetitivo y además pudimos observar que la comida que había sobrado del día anterior, al día siguiente la volvían a poner disfrazada en otra comida.
A nosotros los restaurantes temáticos no nos dijeron absolutamente nada. Una comida de lo más normalita.
Y digo esto, porque nosotros comparamos este hotel de 5 estrellas con el Breezes de Zanzíbar, en el que estuvimos en el año 2004,  también de 5 estrellas y la diferencia en el tema de comidas es asombrosa. Comidas super elaboradas y riquísimas y el comedor del buffet muy elegante.
El resto de prestaciones del Dominicus nos pareció bien. Trato exquisito por parte del personal de servicio y así se lo hicimos saber a ellos. La playa bien y las piscinas también bien. El clima estupendo tanto de noche como de día.
Saludos para todos.
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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Nora, Agosto 2005

Aquí dejo mi experiencia en el Hotel Hacienda Dominicus, de este agosto.
Ha sido mi primera visita a la Republica Dominicana, con mi familia. Nos hemos alojado en este hotel en el sur de la isla, en Bayahíbe.
El hotel, es precioso.La verdad es que no tenemos queja alguna.
El viaje comenzó con tres horas de retraso desde Barajas, así que no se presentaba muy bien la cosa para empezar.Sin embargo luego nos alojaron por diversos motivos en primera, así que fantástico. Llegamos a Republica de noche y hasta bayahíbe una hora y media más en autobús ....a que velocidad!!!!!.

Por la noche el hotel nos pareció bonito pero el cansancio no dio para más. La habitación muy bien, aunque luego pedí cambio porque no tenia cama de matrimonio como pedí y si lo llego a saber me quedo con la que tenia que era mejor, aun así todo bien. Son habitaciones amplias y con baño grande. Pueden tener bañera o ducha, pero esta es enorme, y yo casi la prefiero. Hay tv, aire acondicionado, minibar que se repone cada dos dias. Faltaba agua en el minibar pero lo pedi en recepción y enseguida enviaron dos garrafas.
Ya por la mañana, bañador en el cuerpo y .... a disfrutar

El hotel es precioso. Tiene un lobby espectacular. Hace como una forma de U, en la base está el lobby y en los brazos los edificios con las habitaciones y restauración y zonas de ocio. Las habitaciones estan en unos edificios de planta baja más dos plantas con una especie de patio en el centro con vegetación y su correspondiente fuente.
En el centro de esta ficticia U hay un estanque con patos, cisnes, flamencos, su fuente.... y más adelante encontramos la piscina lago. Es perfecta y por su puesto con la barra húmeda, cuantos ratos allí sentados tomando cervecitas y piñas coladas. Raúl te atiende siempre con una sonrisa . Hay dos piscinas más. la de deportes, y otra redonda. Ah...hay jacuzzi !!!!

Respecto a la restauración:

Hay cuatro restaurantes temáticos:

El colonial: menú cerrado que consiste en : ensalada cesar,vichisuase y langosta. De postre una mousse de chocolate, café o infusión. Todo con vino o lo que quisieras beber ( cerveza, refrescos..). A mi me encantó. El local está decorado muy bonito y la comida me gustó, es ligera pero despues de tanto comer y beber se agradece. El servicio perfecto.

El Mexicano: Consiste en bufete, y los segundos y postre se piden según carta. Todo con vino y bebidas. He de decir que celebré allí mi cumpleaños y me obsequiaron con una tarta con velas y me cantaron el cumpleaños feliz. El servicio bueno. Me gustó aunque he de decir que he comido en mejores mexicanos.

El Steak Hause. Es restaurante de carnes a la parrilla. De primeros bufette y segundos y postres a la carta. Cenamos muy, muy bien. Las carnes muy tiernas y la atención muy buena.

La geisha: Japonés. Es un menú que escoges de carta y se cocina en vivo. He de decir que fue el que menos me gustó. Es más apenas cené. Tuve la mala suerte de estar colocada en la orientación del humo de la comida, la extracción no hacia nada en esa dirección y mi hijo y yo salimos entufados de comida, con lo que se nos quitó el apetito de todo. También he de decir que el sushi no me gusta aunque es solo un entrante el resto es comida asiatica-occidental. La verdad de las tres parejas que íbamos fue el que menos nos gustó. Te ha de gustar este tipo de comida.

El buffet, se servia en el Ingenio. Muy bien, un buffet muy variado y extenso. El servicio, perfecto. Había otro bufette próximo a la playa sonde se sirve una vez que se termina el horario del Ingenio, también muy bien y por último los temáticos que se hacían en la palapa de la playa. Paella, fideuá, mejillones al vapor ( buenísimos, que atracón nos dimos!!!! )

He quedado muy contenta con la comida. Realmente era sevicio 24 horas, si no era en uno, comías en otro y bebida por todos sitios, aun no terminabas una te servían otra. Además no he echado de menos la comida española, como me ha sucedido en otras ocasiones. Era muy variada la alimentación, y eso para mi ha sido importante porque viajábamos con nuestro hijo de 6 años, ha podido comer de todo, carne, verdura, pescado, tortilla de patatas....) Un diez para la restauración.

La playa. Muy bien, aunque sea artificial, no lo parece. Los primeros dias el agua un poco revuelta, supongo que por efecto del huracan, pero sin algas y no sucia, sino revuelta de su propia arena, por lo demás aguas limpias y cálidas, pero no excesivamente calentonas. El faro de la playa que es su bar, ofrecen bebidas para calmar la sed.

Este hotel dispone de todos los servicios. Es muy completo, y aunque la perfección no pueda existir en nada, es lo más parecido a ella. Si alguna vez vuelvo a la Republica Dominicana, no dudaré en alojarme de nuevo aquí, esperando tener la misma suerte.

Por último decir que si las instalaciones del hotel son excelentes, no lo ha sido menos su gente. El personal al servicio ha sido de lo mejor que yo he visto. Amables, cálidos, cariñosos, siempre con una sonrisa y su mejor predisposición. Atentos con todo y simpáticos. UN beso para todos ellos y gracias por haberme hecho pasar junto con mi familia y amigos y una semana inolvidable.
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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Joaki, Diciembre 2004 (comentario extraído del foro)

Hola gente.
Ya he vuelto y finalmente no hubo problemas de overbooking.
El viaje comenzó el día antes ya que tenía por Málaga a Mariajo y quedamos para tomarnos unas cocacolas. Aparte del inmenso placer que ha sido conocer en persona a una de mis foreras favoritas, exactamente igual de encantadora a como la leemos por aquí, echamos un rato súper agradable con el monotema del Hacienda Dominicus. 24 horas después estábamos embarcando para la República Dominicana.
El avión venía lleno, pero solamente 4 personas íbamos para el Hacienda Dominicus. Coincidimos con Carlos y Maite, una encantadora pareja de Madrid con la que ya quedábamos durante toda la estancia en el hotel. El hotel estaba lleno de franceses, alemanes, y por supuesto los 60 españoles del grupo de Vicente.
La primera noche fuimos un ratillo al teatro y nos fuimos antes de las 12 a dormir. Yo cumplí con mi rutina de cada primera noche que viajo a América y me levanté a las 5 por el jet lag, me fui a bañarme de noche, ver amanecer, correr un poco y despertar a mi novia para desayunar. Venía con la intención de hacer muchísimo deporte, así que me apunté el primer día a jugar al voley, pegándome un rozón con una piedra en la rodilla. Posteriormente me fui a jugar al fútbol y choqué mi dedo gordo del pié contra la espinilla de un tanque alemán. Total, que esa misma noche tenía la herida de la rodilla infectada y el dedo del pié hinchado y morado. Se acabó el deporte para toda la semana.
Por cierto, que fui al médico del hotel para que me mandara algo para la inflamación del dedo, que la verdad es que me dolía bastante. El médico(¿) me contestó que podría estar roto o no, que podría tomar pastillas o pomada o nada, que podría dejar de dolerme o no. En fin, que tras esta maravillosa demostración de conocimientos decidí llevarme la pomada anti-inflamatoria, tras pagar 50$ por la visita y 25$ por la pomada.
Pero por supuesto, mi negro y dolorido dedo no pudo impedir que las aletas entraran (con mucho esfuerzo, eso sí) y organizara mi plan de buceo, que es a lo que había venido.
Buceo:
No hubo manera de negociar con los de Dressel. Tuve que pagar las excursiones y los buceos adicionales aparte. No coló el que me regalaran la inmersión que le correspondía a mi novia, y eso que utilicé hasta tu nombre, Ulises, pero aunque te recordaban, negaban que hubieran hecho ese trato contigo.
Bueno, ya de perdidos al río. El miércoles hicimos la excursión a Catalina. 8 buceadores, 2 snorkeles y mi novia. Todos venían de los iberostar de
Bávaro. Salían a las 7 y volvían a las 19. La verdad es que era un lujo estar en el Dominicus, saliendo a las 9.30 y volviendo a las 16.00. Hicimos la inmersión del muro. 30 metros, 45 minutos, temperatura del agua 28 grados, paisaje maravilloso. Apenas vimos una morena y un par de langostas, pero solamente por la belleza de las vistas ya justificaba mi viaje a la RD.
Subí preocupado por mi novia, por si se había aburrido mucho sola en el barco, pero me dijo que no, que se había divertido mucho con Dichosa y con Reinaldo... entonces mi cabeza empezó a pensar, Reinaldo, Reinaldo, de que me suena a mi ese nombre? Coño, el capitán del barco que había comentado Ulises...
Tras la correspondiente comida en la isla Catalina (muy bonita, pero Saona está mejor), hicimos la segunda inmersión al acuario. Precioso paisaje y pececitos de colores. Volvimos al hotel justo para jugar al bingo. Jugábamos todos los días ya que mi lesión de dedo me retiró del voley-playa, que coincidía a la misma hora. Ganamos una gorra y una camiseta.
Al día siguiente tocaba ir al St. George por la mañana. Quedábamos a las 8.45, con lo que no perjudicaba mucho a mi novia, ya que ella se quedaba durmiendo y nos veíamos en la playa a las 10 de la mañana. El St. George es a-c-o-j-o-n-a-n-t-e. Tuve la mala suerte de que me tocó de pareja con Babette, la instructora, la cual era muy profesional y me tuvo muy controlado, no dejándome bajar a más de 30 metros y tampoco me dejaba meterme dentro del barco, pero solamente la visión fantasmagórica de un barco intacto bajo el agua fue sobrecogedora. Bien es cierto que era mi primer pecio y quizás por eso me gustó más, pero los 40 minutos se me hicieron mínimos.
El viernes no buceé, y el sábado tocaba el Parque, siguiendo las recomendaciones de Ulises. La inmersión estuvo bien, los colores y paisajes eran preciosos, pero era muy parecida al acuario de Catalina, y claro, se quedó pequeña en comparación del St. George. Total, que decidí repetir el barquito el domingo. Otra vez a las 8.45 de pie y la primera alegría, el instructor era un italiano y mi pareja era un ucraniano. Ya podía estar más descontrolado a priori y así fue. El italiano me dejó meterme por dentro del barco e incluso me dejó que fuera solo a echarle un vistazo a la proa, que está bastante más profunda. Sí, se que es imprudente, pero también emocionante. Esta segunda visita al pecio me dejó ya orgasmado del todo.
Al día siguiente tocaba la excursión a Saona. Dije que solamente iba a hacer una inmersión ya que esperaba que se tiraran el detalle de regalarme la otra, y la sorpresa fue que me dijeron que era obligatorio compra un tanque más aparte de la excursión. Ya me cabreé y sí que me puse a discutir lo absurdo de que te cobren lo mismo a un buceador que a uno que solamente se pasea, de la discriminación que me estaban haciendo con respecto a Ulises (perdóname que usara tu nombre, compañero), total, que al final aceptaron una sola inmersión. Me venía bien ya que ya había buceado mucho y así dejaba menos tiempo sola a mi novia e intentar que se iniciara en el snorkel. La inmersión que elegí fue la de el Peñón, siguiendo recomendaciones del amigo Ulises de nuevo. En el barco venía un grupo de snorkeles alemanes de Punta Cana, bastante borrachos e impresentables. Se liquidaron todas las botellas del barco y alguno estuvo a punto de caerse por la borda. Bueno, nosotros a lo nuestro y cuando hicimos la primera parada comencé la odisea de intentar que mi novia, que le dan pánico los peces, hiciera snorkel. Al final la cosa salió bien. Vio los peces, de lejos, pero los vio. Luego yo me fui solo con Enrique a seguir buceando a tubo y vimos una langosta y dos peces globo que cogió con la mano y se hincharon. Son espectaculares, nunca los había visto inflados. Luego subí al barco y pillé a mi novia hablando con Reinaldo. Me acerqué y le dije con ojos amenazantes que tenía referencias suyas y que mi amigo Ulises me había advertido que lo tuviera controlado. Lo peor que pude haber hecho. Ya no paró de pegarme tiritos de que me divirtiera mucho buceando, que “él me la cuidaba”. Comida en Saona, cogimos caracolas, comimos, “amenacé” un par de veces más a nuestro Capitán y rumbo a la esperada inmersión del día. Preciosa también. 55 minutos de langostas, centollos, una morena enorme y unos colores impresionantes.
A la vuelta, pues más coñas con nuestro capitán y con Dichosa sirviéndonos lo poco de bebida que habían dejado los alemanes.
Total, que 6 inmersiones con lo que no me puedo quejar de la exquisita tolerancia que ha tenido mi novia en este viaje, eso sí, a cambio de un par de masajes de hasta una hora y de no protestar por quedarnos hasta las 2 en la discoteca teniéndome que levantar a las 7.30 al día siguiente para bucear.

El resto de la estancia estuvo muy bien. Peeeero, quiero hacer una salvedad. Las comparaciones son odiosas, pero no tengo más remedio que analizar la diferencias entre el Iberostar Bávaro, en el que estuve hace 2 años y el Hacienda Dominicus. En casi todas las comparaciones el resultado es empate. La playa es prácticamente igual, la piscina también y las bebidas y servicio perfecto en ambos, pero el buffet es infinitamente mejor el de Punta Cana, tanto en cantidad como en calidad. Los temáticos también me gustaron más en Bávaro.
En el tema de las habitaciones también sale perdiendo notablemente nuestro Dominicus. En el Iberostar Bávaro eran todas Junior Suites repartidas en bungalows de 8 y eran preciosas, tanto en distribución como en decoración. En el Hacienda, que estuve en la Junior Suite (una tontería pedirlas porque son iguales a las estándar, pero 2 metros más largas), la decoración era más aburrida y la distribución no daba sensación de junior suite. He estado en hoteles con habitaciones más grandes que no le daban esa categoría.
Por otro lado, la animación era infinitamente mejor en Bayahibe. Supongo que eso depende de las personas que estén en ese momento, pero había 4 o 5 sujetos (Melvin, Frank, Mayra, Lili, Wendy...) que eran simplemente geniales.
Capítulo aparte merecen los camareros. Raul en el Faro o Malfredo en la piscina son dos de los tipos más singulares que se pueda uno encontrar. El primero con una vitalidad fuera de serie y el segundo con una gracia incomparable. Le pedí que me contara el episodio del embarazo de su novia y como se lo contó a sus suegros. Benito, que estaba en la barra húmeda nos advirtió de que no iba a terminar en la vida y efectivamente tardó más de media hora en contarnos la historia... todo un showman. Nosotros diciéndole que nos teníamos la barbacoa en la playa y que no íbamos a llegar, pero él no nos dejaba irnos “espera mi helmano que ya acabo”. Por la tarde nos contó otra historia de un cliente que le quería pegar porque la mujer había estado tonteando con él. Que buen rato echamos con este personaje.
Los espectáculos nocturnos estaban curradísimos. Los hacían bailarines independientes del equipo de animación, pero los animadores siempre participaban de una u otra forma y era la nota humorística, sobre todo cuando el Melvin hacía gansadas de las suyas. La verdad es que daba rabia tener cenas en los temáticos porque te perdías el show.
Intenté apuntarme a todas las actividades que mi dedo averiado permitía y lo pasamos muy bien en competiciones de olimpiadas, tiro con arco, carrera de kajak en la piscina...total, que nos hemos venido con media docena de camisetas de regalo.
En definitiva, que necesito un par de semanas para descansar de estas supuestas vacaciones de descanso, pero lo he pasado muy muy bien, y encima he vuelto conservando a mi novia después de haber hecho 6 inmersiones.
En el viaje de vuelta nos cambiaron el moderno Airbus de Iberworld por el anticuado 747 de Air Plus Comet. Aunque nos habían respetado los asientos en salida de emergencia, éstos eran de 3 y además no tenían televisión. Por cierto, que el personal antipatiquísimo. No entiendo como puede haber tanta diferencia en el trato de una compañía a otra.
Muchas gracias a los Mariajo, Dragondejade, Ulises y Naidane por la macroinformación que facilitasteis en su momento.
Saludoooooos.
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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Naidane, Octubre 2004 (comentario extraído del foro)

VIAJE: el viaje de ida fue perfecto. Embarcamos el sábado día 11 a las 14.20, como estaba previsto, y el avión salió a las 15.00 horas, como debía ser. Y en 8 horas justitas llegamos al aeropuerto de Punta Cana, tras el vuelo más tranquilo que yo recuerde haber hecho. Una vez en el aeropuerto, compramos la tarjeta de turista (los consabidos 10 dólares por persona: ya empezamos a pagar y aún no hemos pasado la aduana), la rellenamos, la entregamos, sellamos el pasaporte, recogemos las maletas... ¡Y ya vamos pa fuera! Salimos hacia el aparcamiento, esquivando a los solícitos maleteros que intentaban llevarnos el equipaje, y cuando preguntamos cuál es el autobús que iba al Hacienda Dominicus, un empleado de Iberojet que estaba detrás de una especie de mostrador, con una media sonrisa (para mí incomprensible en ese momento) nos dice que es el número 10. En fin, que salimos al aparcamiento propiamente dicho, y, buscando entre los diversos autobuses entre los que se iba repartiendo la gente, encontramos una furgoneta con el número 10 pegado en el cristal (ahora entendí la sonrisa del jodío del aeropuerto al preguntarle por el “autobús”). Le preguntamos al conductor, que estaba fuera de ella hablando con unos chicos, si ése era el transporte al Iberostar Hacienda Dominicus, y nos contesta que sí, que nosotros somos los únicos de nuestro vuelo que vamos a ese hotel. ¡Vaya! Con lo que me gusta a mí hacer amigos en el camino... Afortunadamente los chicos con los que el conductor estaba hablando cuando llegamos resultaron ir al Viva Dominicus, que está al lado del Hacienda, y habían perdido su autobús porque él es dominicano y le habían retenido en el aeropuerto poniéndole nosequé pegas. Así que le pidieron a nuestro conductor si no le importaba llevarles también, cosa a la que éste no se negó tras la promesa de recibir propina por ello. Al final el trayecto resulto súper agradable; la otra pareja era un matrimonio jovencito, él dominicano, de La Romana, y ella alemana, que se habían conocido trabajando los dos de animadores en el Viva, y ahora vivían en Alemania, donde se habían casado, e iban de vacaciones al hotel donde se habían conocido (para saber qué se siente de cliente, decían) y de paso iban a ver a la familia de él. Nos pasamos el viaje contándonos nuestras vidas y respectivas anécdotas. Incluso hicimos una paradita en un colmado para tomarnos nuestra primera Presidente de las vacaciones. ¡Ventajas de tener un transporte exclusivo!

Cuando llegamos al hotel, nos despedimos de los otros chicos, que seguían hasta el suyo, no sin antes quedar para ese lunes por la tarde en el límite de la playa de ambos hoteles.

LLEGADA AL HOTEL: Como nosotros teníamos reservado el viaje desde varios meses antes, yo había mandado varios mail al hotel diciéndoles que íbamos de viaje de aniversario, y que, por favor, nos dieran una habitación a ser posible en el edificio 4 (el más cercano a la playa). Al hacer el check-in vemos que nos han dado la habitación 1205, es decir, en el edificio 1 (el más lejos de la playa). Le ponemos cara de pena al de recepción, Sr. Cruz, le decimos que es un viaje muy especial, etc... y, muy amable, nos enseña las habitaciones disponibles. En el edificio 4 sólo tenían una habitación con dos camas, así que, si queríamos, nos dijo, pasáramos la noche en la habitación que nos habían asignado, y al día siguiente, cuando se desocuparan más habitaciones, podríamos elegir otra que nos gustara más. Con esa idea nos fuimos para la 1205, pero al llegar y verla cambiamos de opinión. Era una habitación de esquina, con una terraza muy grande que la rodeaba, amplios ventanales, y nos la habían decorado con la consabida cesta de frutas y la botellita de Brugal. Nos gustó tanto que decidimos quedarnos con ella y no cambiarla. Cierto que estaba más lejos de la playa, pero también estaba más cerca del buffet, de los temáticos, del teatro y del lobby, lo que podía resultar útil cuando volviéramos por la noche en un estado algo cuestionable... Así que volvimos a recepción a decirle al Sr. Cruz que muchas gracias por las molestias que se había tomado, pero que la habitación nos gustaba mucho y nos quedábamos con ella.

Las habitaciones, como ya ha descrito Mariajo en su comentario, son muy amplias, con un gran armario empotrado, una descalzadora en la entrada, una cama enorme de 2X2 o dos camas de 1.20X2, un sofá cama, una butaca con una lámpara de pié y una mesilla, y un mueble – escritorio donde ponen la tele y guardan el minibar. En el minibar hay cuatro botellines de agua (aunque los últimos días nos dejaban una garrafa grande), coca-cola normal, coca-cola light, fanta de naranja y cervezas. Dentro del armario está la caja fuerte, que no está incluida, y ahora te cobran la, en mi opinión, desorbitante cantidad de 2 dólares diarios por ella. Nosotros la cogimos, pero al final hemos visto que no era necesaria en absoluto. Como mucho, para guardar los documentos (pasaporte, tarjetas de crédito, billete, etc.) podíamos haber utilizado nuestra maleta, que tiene código de seguridad. Pero ningún problema con las camareras de habitación; un día nos dejamos 50 dólares en el escritorio, y cuando volvimos nos los había guardado en el cajón de la mesilla, para que no se cayeran. Así que, mientras que los primeros días lo guardábamos todo en la caja fuerte (cámara de fotos, cámara de video, carteras...), al final nos olvidábamos de ello y lo dejábamos fuera, que no pasaba nada.

RESTAURANTES: durante el día hay dos buffets, y por la noche está el buffet principal, el otro buffet se convierte en temático (el steak-house), y también hay un japonés, un gourmet y un mejicano. No voy a explicar nada más sobre ellos, porque Mariajo lo ha hecho muy bien en su comentario. Sólo decir que a nosotros el que más nos gustó fue el mejicano (sólo con el buffet de entrantes ya estás lleno, y los tacos especiales están de muerte), seguido por el japonés (reto a alguien a que pueda comerse todo lo que te dan; además el sushi está muy bueno, aunque lo preparan al gusto occidental: el salmón es ahumado, y sustituyen el pescado crudo por palitos de cangrejo: mi marido lo agradeció). Por último, el steak-house es normalito (la verdad es que sólo fuimos un día, y no nos gustó mucho), y el gourmet es el peor de todos con diferencia. Cierto que está decorado muy bonito, de estilo francés, y con una atención muy esmerada, pero la comida es de lo peor que he comido en este hotel. El pescado en papillote está malísimo, y la carne era zapatera (y eso que la pedí poco hecha). Huelga decir que no repetimos en éste. Después de probar todos los temáticos (fuimos dos veces al japonés, tres al mejicano, y una al steak-house y al gourmet) decidimos que era mejor la cena del buffet principal, donde todas las noches había un rincón temático (oriental, dominicano, italiano, español...) y era mucho más variado. Para comer también era mejor el buffet principal que el de la playa, donde el menú se reducía bastante y era mucho más repetitivo, pero éste tenía la ventaja de estar mucho más cerca de la playa y la piscina; además, la vagancia siempre es un gran impedimento para andar el “largo” trecho que había hasta el buffet principal...

BARES: La piscina del Hacienda tiene una estupenda barra húmeda, donde pasamos “un poco” de tiempo. Además, en ella está Jean, una de las mejores personas que he conocido en este viaje. Es el camarero de la barra húmeda, junto con Malfredo y Benito, y es un cielo de persona. Mis suegros estuvieron en el hotel un mes antes de ir nosotros, y ya nos lo habían dicho; nos mandaron con recuerdos para él, que todavía se acordaba de ellos (mis suegros son unos fiestas, y se habían hecho famosos). Estuvo pendiente de nosotros toda nuestra estancia, y casi lloró cuando nos fuimos. Por favor, si alguien va a este hotel próximamente, que le de recuerdos de Guzmán y Montes, la pareja de españoles que fue un mes después de sus padres.

El bar de la playa es el famoso faro que aparece en todas las fotografías del hotel. Normalmente en él hay un chico que se llama Raúl, pero cuando fuimos nosotros Raúl estaba de vacaciones y allí estaba Nathaniel, el cachondeo en persona. “¡Motivación, hermano, motivación!”, era lo que decía continuamente (junto con “vitamina” y “mamajuana”, palabras del lenguaje universal entendidas por todos, guiris incluidos). Una ronda de mamajuana nunca había durado tanto como cuando Nathaniel organizaba una, con puesta en escena incluída.

El bar del lobby (donde desgraciadamente pasamos bastante tiempo los días que pasó Jeanne, como contaré más adelante) era donde iban los clientes más mayores, al ser más tranquilo y con sillones para sentarse. Pero en él hay que reconocer que preparaban los mejores cócteles de todo el hotel, no sólo los de la carta, pues los camareros de allí estaban continuamente innovando.

INSTALACIONES: el hotel es precioso, con muchos jardines y muy bien cuidados, aunque es más pequeño que otros resorts en los que hemos estado. Tiene un estanque con patos, flamencos y cisnes, y con un kiosko donde, por lo visto, celebran bodas, aunque no hubo ninguna los días que estuvimos allí. Un detalle a agradecer son los pasillos cubiertos que comunican todos los edificios entre sí, de forma que cuando llueve no te mojas. Aunque la pega es que el suelo es muy, muy, muy resbaladizo, y como no andes despacito terminas besando el suelo.

PERSONAL: Indiscutiblemente, lo mejor del viaje. Tanto el personal de animación (¿quién dijo que éste era un hotel aburrido?¡Por favor, si no tenía tiempo para hacer todo lo que se podía hacer!) como el resto de empleados, se dejan la piel para hacerte la estancia lo más agradable posible. Mis mejores recuerdos están con Judy, Mayra, Junior, Jenny, Dilaila, Liliana, Pablo, Oliver, del equipo de animación, con Jean, Nathaniel, Malfredo, Benito, Morla, Ángel, Nicolás, de los camareros, y Dennis, la camarera de nuestra habitación, que me enseñó a hacer los famosos cisnes con toallas. Muchos besos para todos de nuestra parte. Pero, en general, todos, absolutamente todos los empleados, desde el personal de recepción hasta los trabajadores que recogían las colchonetas de las hamacas, siempre tenían una sonrisa y un saludo para nosotros. Eso es algo que, como dice el anuncio, “no tiene precio”.

JEANNE: Bueno, ahora viene la parte negativa del viaje. El jueves 16 nos hizo una visita la (en aquél momento) tormenta tropical Jeanne. Ya el día anterior nos habían avisado de su llegada, e incluso se habían suspendido todas las excursiones (cosa que en ese momento, bajo un sol radiante, nos parecía exagerado).

Pues bien, el jueves amaneció con un viento muy fuerte y un lluvia muy, muy intensa (ése ha sido el problema de Jeanne: aunque los vientos no eran muy fuertes, 115 – 120 km./h. como mucho, traía mucho agua consigo, lo que provocó el desbordamiento de ríos e inundaciones que causaron la mayor parte de las pérdidas). Nos pasamos el día prácticamente en la habitación, sin salir más que para comer (en estos momentos es cuando nos vino bien el habernos quedado en el edificio 1). Los restaurantes temáticos, por supuesto, cerraron; el buffet de la playa también, y el hotel entero se llenó de goteras, trapos intentando contener el agua y personas con fregonas que hacían lo posible por tratar de recoger el agua que caía. Esa noche nos pasaron una nota por la puerta informándonos de que el puente que comunicaba nuestra zona con la Romana se lo había llevado el agua, y que por lo tanto, ni los trabajadores que vivían allí (la mayoría) y estaban en el hotel podían volver a sus casas, ni los que estaban en la Romana podían ir al hotel a trabajar. Por todo ello, se suspendía el servicio de arreglo de habitaciones y se cerraban todos los restaurantes, a excepción del buffet principal. Comprendimos la situación, y resignados, intentamos pasar el día lo mejor posible.

Así pasó el jueves, y el viernes, y el sábado, y el domingo... Debo aclarar que Jeanne vino y se fue el mismo jueves, y que el resto de los días en la zona de Bayahíbe no hubo más huracán ni tormenta tropical, todo lo más lluvia, aunque más continua, eso sí, de lo habitual. Sin embargo, nuestro hotel estaba completamente paralizado. No había actividades que hacer, ni siquiera ponían apenas música en el lobby, que era el único sitio donde se podía estar aparte de la habitación. No nos importó el jueves, ni el viernes, el sábado nos mosqueó un poco y ya el domingo nos cabreó bastante, hasta el punto que solicitamos hablar con el director. Parece ser que en estos momentos no hay un director “titular”, sino uno en funciones y un subdirector, un tal Santos, que fue el que nos atendió. Le comentamos que comprendíamos la situación y que no nos quejábamos de que no se hiciera la habitación, o de que los restaurantes estuvieran cerrados, o que se estuvieran echando mano a la comida enlatada, pues todo ello es consecuencia del huracán que había pasado, y que comprendíamos que prácticamente no había personal y el que había estaba casi agotado después de tres días casi sin descansar. Sin embargo, le explicamos que la prioridades que había establecido el hotel no eran las más adecuadas según nuestro punto de vista: habían preferido “lavar la cara” al hotel (recoger árboles caídos, limpiar hojas, etc...) antes que restablecer lo antes posible los servicios que nosotros considerábamos que ya estaban en condiciones de ser restablecidos (por ejemplo, la piscina no se limpió hasta el lunes, cuando el sábado ya podría perfectamente haberse utilizado de haber estado limpia; los bares de la piscina y el de la playa tampoco se abrieron hasta el lunes, para lo que el subdirector tampoco supo darnos ninguna explicación; no se organizó ninguna actividad para entretener a la gente, que no tenía ni podía hacer nada...). En fin, lo que nosotros le dijimos es que, a cuatro días desde que había pasado Jeanne, el hotel estaba completamente paralizado, no sólo en los aspectos que es previsible que lo estén después de un huracán (como la falta de personal, falta de servicios o falta de comida), cosa que comprendíamos, sino que no se había hecho nada por reanudar, aunque fuera mínimamente, alguna actividad para entretener a los aburridos clientes.

En fin, afortunadamente el lunes siguiente ya, no sabemos si gracias a alguno de nuestros “consejos”, fue volviendo todo poco a poco a la normalidad. Si bien es cierto que durante toda esa semana no estuvo el hotel al 100% operativo (a la hora de comer sólo se podía ir al buffet de la playa, pues el principal estaba cerrado; por la noche sólo abría el buffet principal y el japonés, aunque a partir del miércoles también abrió el gourmet), ello fue debido más a que, durante los días de temporal se había ido yendo gente del hotel y no entraba ningún nuevo cliente, con lo que el hotel estaba con la mínima ocupación.

RESTO DE LA ESTANCIA: muy bien, sin problemas de ningún tipo, excepto esas restricciones que ya he comentado arriba que no molestaban en absoluto, porque ya antes solíamos ir a comer al buffet de la playa y, como los temáticos ya los habíamos probado todos, no nos supuso ninguna molestia que alguno no abriera.
Lo único que no me pareció bien, y para lo que tampoco encontré explicación lógica, es que, durante todo el tiempo que estuvimos en el hotel, no se pudo hacer uso ni de los hobies ni de las piraguas, ni siquiera la semana antes del temporal. Y cuando preguntábamos, cada vez nos daban una explicación distinta, ninguna sin ningún sentido. Veíamos a los clientes de los hoteles de al lado del nuestro sacar al agua tanto las piraguas como los mini-catamaranes, hacer competiciones..., y nosotros nada de nada. Ése fue otra pega de las pocas que le encontré al hotel los días que estuvimos allí.

EXCURSIONES: Cuando llegamos al principio, la primera semana decidimos disfrutar a tope del hotel y dejar las excursiones para la segunda semana. Sin embargo, no contábamos con Jeanne, con lo que mis intenciones de ir a Saona y a Santo Domingo al final se quedaron en eso: intenciones. Me dio mucha rabia haberme pegado un viaje de 9.000 km. y no poder hacer las excursiones que tanta ilusión me hacían, pero, en fin, así son las cosas, y tuve que resignarme.

Al final, debido por tanto a la imposibilidad de hacer la excursión a Saona (porque la isla no iba a ser la paradisíaca que esperábamos antes del heracán) ni de ir a Santo Domingo (había que pasar por la Romana, y el puente seguía cortado), nos conformamos con hacer salidas más sencillitas.

Con Judy, una animadora que es un cielo de muchacha, desde aquí le mando muchos besitos, nos fuimos a Bayahíbe a cenar langosta en un restaurante que se llama “La Punta”. La verdad es que resultó bastante caro y la langosta no se puede comparar a la de aquí, pero disfrutamos mucho de la velada y de la visita a Bayahíbe, así que no tengo ninguna queja de la experiencia.

Allí mismo, en Bayahíbe, contratamos la excursión de los Speed Boats, lanchas rápidas para dos personas, que tú mismo puedes conducir. El guía va en su lancha delante, y las demás lanchas le siguen detrás. Te llevan a ver los manglares, las cuevas de la Iguana y las piscinas naturales para hacerte fotos con las estrellas de mar, y finalmente, vuelves a Bayahíbe, te bajas de las mini-lanchas, te suben en otro bote y te llevan frente al hotel Casa del Mar a hacer snorkel. En total estuvimos unas cinco horas, y nos salió a unos 40 dólares por persona, todas las bebidas que quisiéramos y el transporte hotel – Bayahíbe – hotel incluidos. Para que os hagáis una idea, esa misma excursión, con la misma, misma empresa, con Iberojet costaba 56 dólares por persona.

Con esa misma empresa también contratamos lo de el paracaídas enganchado a una lancha, cosa de la que yo tenía muchas ganas (a mi marido le dan miedo las alturas y se contentó con grabarme en video y hacerme fotos mientras yo estaba colgada arriba del todo). Por esto nos cobraron 30 dólares media hora, mientras que en el hotel nos pedían 50 dólares por 12 minutos. La verdad es que es una experiencia que recomiendo a todos los que no tengan miedo a las alturas. Es una pasada ver la costa desde allá arriba, el sol sobre el mar... Es la sensación más parecida a estar volando que he tenido nunca.

VIAJE DE VUELTA: Bueno, antes de contar cómo fue el timo del viaje de vuelta, tengo que aclarar algunos puntos acerca de nuestro “representante” de Iberojet. Este impresentable, de nombre Leo, no apareció por allí ningún día de los 15 que estuvimos. No fue a recogernos al aeropuerto, y cuando llegamos al hotel, al preguntar por él, los de recepción nos dijeron que no había podido ir, pero que al día siguiente nos esperaría a las 10 de la mañana en el lobby para explicarnos las excursiones y darnos las indicaciones normales. Bien, al día siguiente fuimos a las 10 al lobby, y pasaron las 10, las 10.30, las 11, las 11.30... El cabreo iba siendo proporcional al paso del tiempo. Finalmente, volvimos a preguntar por él, le llamaron por teléfono, y nos contaron la película de que se había quedado sin gasolina pero que a las 13.00 estaría esperándonos allí. Nos fuimos a darnos un baño y volvimos a las 13.00, con el mismo resultado que por la mañana. Al final, a las 14.00 desistimos y nos marchamos a comer, bastante cabreados. Tres días después, al llegar por la noche a la habitación, encontramos que el diligente Leo nos había pasado por debajo de la puerta un sobre con la información de todas las excursiones que ofrece Iberojet, con sus correspondientes precios. Ésa fue toda la atención que recibimos de este señor durante nuestros 15 días de estancia.

Pues bien, el último día volvimos a recibir por debajo de la puerta una nueva nota de este insigne personaje en la que se nos informaba que nuestro vuelo, previsto para las 19.30, se había adelantado a las 18.00, por lo que irían a recogernos a las 14.00 en vez de a las 15.00 como teníamos pensado. Menos mal que se nos ocurrió ir a la habitación a media mañana, porque si no no nos enteramos del cambio.

Al igual que el viaje de llegada, en el de vuelta a Punta Cana tampoco nos acompañó el maravilloso Leo; fuimos solitos con el taxista que nos vino a buscar. En parte, el que fuéramos solos fue una ventaja, pues el chico, muy amable, nos hizo el camino muy ameno, explicándonos cosas de la vida cotidiana de los dominicanos y de los problemas que había provocado el paso de Jeanne; incluso nos llevó por Higüey para que pudiéramos ver los destrozos que había provocado el huracán. Viendo todo eso, la verdad es que nos sentimos muy mal por habernos preocupado sólo por haber perdido unos pocos días de vacaciones a consecuencia de las lluvias, cuando había gente que había perdido sus pertenencias, sus casas e incluso sus vidas.

Cuando a las 15.30 llegamos al aeropuerto de Punta Cana, del adelanto del vuelo no sabían nada de nada. El avión llegaba a su hora inicialmente prevista y salía puntualmente a las 19.30. Nos sorprendimos, pero no pensamos nada malo. Sólo nos acordamos del simpático Leo y de su maravillosa familia, gracias al cual íbamos a pasar más tiempo disfrutando del interesante aeropuerto de Punta Cana y de sus dos tiendas. Facturamos, a las 19.00 embarcamos sin ningún problema, y cuando estamos subidos en el avión, con el equipaje en la bodega y las puertas cerradas, oímos nosequé de “primera parte del vuelo” y “segunda parte del vuelo”. Intrigados, les preguntamos a las azafatas, y éstas, sorprendidas, nos dice que si no nos había informado los de nuestra agencia que nuestro vuelo no iba a Madrid directamente, sino que primero teníamos que ir a Cancún “a recoger evacuados” (palabras textuales). Protestamos, dijimos que evidentemente no habíamos sido informados, que de haberlo sido no hubiéramos subido al avión, pero da exactamente igual: no podíamos bajarnos porque el equipaje estaba dentro del avión, así que no nos quedó más remedio que sentarnos y aguantarnos. Dos horas y media después, aterrizábamos en el aeropuerto de Cancún. Allí no nos dejaron ni levantarnos del asiento, con el argumento de que iban a repostar y que, al ser peligroso, no podríamos movernos de nuestro sitio. Yo tenía entendido que, precisamente por ser algo peligroso, no se podía repostar con pasajeros dentro del avión, pero no teníamos otra opción. Dos horas más tarde, empezaron a subir los pasajeros de Cancún, y, casi una hora después, despegamos.

Al preguntarles a los supuestos “evacuados” por la “evacuación”, nos dijeron que de evacuados nada, que eran personas que habían terminado sus vacaciones y tenían que volver a Madrid. Cierto es que algunos de ellos venían de Cancún porque les habían desviado allí en vez de haberles llevado a Punta Cana cuando el Jeanne pasó por la República Dominicana. Pero que de “evacuados”, nada de nada.

Hartos de la desinformación y de las casi doce horas que llevábamos a bordo del avión (sin contar el tiempo que habíamos estado de camino al aeropuerto y la espera en el mismo), pedimos una hoja de reclamaciones a las azafatas, a lo que nos respondieron que de eso allí no tenían. Tras montar un casi-motín a bordo, finalmente nos dieron una especie de “hoja de comentarios o sugerencias”, también llamada “papel higiénico de repuesto”, pero con la que nos tuvimos que conformar y que, como desahogo, tenía un pase. La rellenamos y les entregamos una copia, guardándonos otra para adjuntarla a la correspondiente reclamación que pensamos ponerle a Iberojet por la consciente e intencionada desinformación (pues de habernos informado antes de embarcar de que el avión iba primero a Cancún, aquí la menda no se sube hasta que no la garanticen que la llevan a Madrid directamente, como yo tenía contratado, pues para cualquier modificación de lo contratado están obligados, al menos, a informarme).

En fin, 15 horas después de haber despegado de Punta Cana, aterrizamos en Barajas, y aquí se acabó ya nuestro periplo. Afortunadamente, llevábamos con nosotros todos los buenos recuerdos de nuestras vacaciones en la República Dominicana.

COMENTARIO DE ARKIA AL COMENTARIO DE NAIDANE EN EL FORO:

Siempre se ha dicho que para gustos........los colores, por eso no quiero entrar en "polémicas".........pero me gustaría hacer dos aclaraciones que para mí son fundamentales sobre el largo comentario que ha hecho Naidane.

Mi estrenado marido y yo estuvimos de viajes de novios del 5 al 20 de julio en este FASTUOSO hotel, por eso me gustaría aclarar dos cosas.

En la primera me gustaría romper una lanza a favor del representante de iberojet....Leo. Si bien es cierto q él personalmente no fue a recibirnos al aeropuerto, si fue otra persona, aparte del conductor, la cual nos hizo el viaje hasta el hotel muy agradable a las 4 parejas que íbamos. Allí se despidió de cada uno de nosotros y nos dijo que nuestro representante (Leo) estaría al día siguiente en el lobby a las 10 y que teníamos que asistir a la reunión. Efectivamente a las 10 bajamos nosotros y allí estaba ya con dos parejas. Nos explicó todo y nos dijo donde tenía él su oficina por si lo necesitábamos para alguna cosa. Durante nuestra estancia nos cruzamos con el bastantes veces y las 4-5 veces que fuimos en su busca para preguntarle ciertas cosas lo encontramos donde él nos había dicho...."no estaba desaparecido".

La segunda cosa y aquí si que entran en juego los gustos, es referente a algo que ha dicho de uno de los restaurantes:
"el gourmet es el peor de todos con diferencia. Cierto que está decorado muy bonito, de estilo francés, y con una atención muy esmerada, pero la comida es de lo peor que he comido en este hotel. El pescado en papillote está malísimo, y la carne era zapatera (y eso que la pedí poco hecha)."
Aquí discrepo y mucho, cierto es que es precioso, que es el más fino de todos, que la decoración está muy bien.....¡¡pero que la comida en "El Colonial" era de lo peor que había comido en el hotel!!.....lo siento pero a mí no me parece que eso sea verdad en absoluto. Otra cosa es que a ti no te gustase o que por lo que fuese tuviéseis mala suerte ese día. Pero te aseguro que nosotros fuimos dos veces y si repetimos fue porque la primera nos quedamos tan impresionados por todo en general que decidimos volver. La segunda nos volvió a parecer bien aquí esta vez sí le bajamos un par de puntos la nota, pero no porque la comida fuese mala, en absoluto.

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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Ulises, Octubre 2004 (comentario extraído del foro)

BUCEO EN EL IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS

Este es mi comentario sobre el viaje y la estancia en el hotel Iberostar Hacienda Dominicus con mi mujer, es una opinión personal y como es lógico puede diferir de las opiniones de otras personas.
Como la descripción del hotel con todo lujo de detalles ya está hecha –muy bien hecha- por otros foreros, voy a enfocar mi comentario a los amantes del buceo y también a resaltar algunas cosas que puedan ser de interés para que la estancia sea lo mas agradable posible. Estoy preparando un vídeo que dejaré en el ftp donde se podrán ver algunas de las instalaciones del hotel y que darán una idea más amplia de cómo es.

El viaje
Después de tener contratado el viaje con el mayorista Viva Tours y vuelo con Iberia a Santo Domingo, el huracán Jeannet destruyó el puente del río Chavón por el que teníamos que pasar, nadie nos decía nada de cómo nos iban a llevar al hotel por lo que decidí anular el viaje y acerté ya que en el hotel encontré a otras personas que habían llegado vía Santo Domingo pero que el primer día al llegar a una hora tardía les llevaron a un hotel que dijeron que era deprimente, sucio y con mal servicio y de todo incluido nada de nada, al día siguiente los llevaron al Hacienda y el río Chavón lo pasaron en yola (pequeña embarcación) pero entre una cosa y otra tenían perdido un día.
En fin en mi caso decidí que aún con un coste bastante superior, viajaría al aeropuerto de Puntacana y después por carretera al hotel. Nueva contratación de otro viaje donde me ponen a firmar un papel en el que dice que conozco la situación de la República Dominicana tras el paso del Jeannet… no me importó pues os aseguro que tenía yo mas información que la propia agencia y que los mayoristas ¡es increíble!

Vuelo desde Asturias a Madrid y tras una larga espera, a las tres y veinte casi sin retraso salimos destino al paraíso con Iberojet, nuestros asientos son los de salida de emergencia y los teníamos reservados a través de Internet tanto para la ida como para la vuelta, cuatro euros por asiento y trayecto que compensan la comodidad de poder estirar las piernas lo que se quiera y tener metro y medio libre delante. Tomamos altura sin enterarnos, poco a poco así que el cambio de presión no nos afecta para nada los oídos.
Las azafatas amables, la comida aceptable, dos pelis (yo robot y cuestión de pelotas) para pasar el tiempo, una merienda, nubes y mas nubes… 12.0000 metros de altura -60º C en el exterior y 900 km/h y tras 8 horas nos anuncian que llegaremos en breve a Puntacana (se oyen aplausos en el avión). Una bajada tan buena como la subida hace que nuestros oídos no se enteren, aterrizaje perfecto y un aplauso para el piloto - se oyen muchas risas dentro del avión y la alegría se contagia, ¡fuera el estrés! estamos en Puntacana.

Tras las fotos de rigor en el aeropuerto, pago de la tarjeta y recogida de equipaje, nos dirigimos a la pequeña guagua que nos lleva al hotel, somos cinco parejas y el equipaje entra por la ventanilla directamente al habitáculo ¡estamos en la RD!. Una corta espera y salimos… el conductor se llama Ulises ¡es tocayo mío!, como pilota la guagua jejeje algunos de los que van en la guagua le dicen que no corra tanto y el les contesta que no es que corra sino que como el autobús está viejito parece que corre mas jejeje, la línea continua es un adorno en la carretera, los PARE (stop) es algo así como entra despacio y vete metiendo el morro y así poco a poco iras pasando tu y los demás con el ritmo de bachata y merengue que se escucha por todos lados.

No se como pero salió entre el representante de Iberojet y uno de nosotros cual era la mejor cerveza del mundo… fue algo así:
Dominicano
Aquí tenemos la mejor cerveza del mundo –Presidente-

Pasajero
Pues no lo creo porque yo tomo la cerveza xxxx (no me acuerdo cual dijo) y es la mejor

Dominicano
No, no, la mejor es Presidente (guiñándome un ojo)

Pasajero
No la mejor cerveza es xxxx (insiste)

Silencio de 10 segundos

Dominicano
Aquí tenemos la mejor bachata del mundo (risas de todos)

Evidentemente ese argumento no se podía rebatir.

El pasajero pregunta
¿Tardaremos mucho en llegar?

Conductor
Media horita señor, pero no se preocupe que voy a ver si lo hacemos en veinte minutitos

Yo creo que acabó de acojonarle porque no abrió más la boca hasta llegar al hotel.

En fin pequeñas anécdotas del viaje sin importancia que me hacen recordar el aire acondicionado y las bachatas y merengues que ponía el conductor a la vez que parecía que íbamos esquivando a todo el mundo jejeje.


Llegada al hotel
Chek-in y ya nos sentimos en la gloria cuando una simpática camarera dominicana nos trae el cóctel de bienvenida (sin alcohol) fresquito y riquísimo, caras risueñas por todas partes, sonrisas en todos los empleados y siempre unas palabras amables que te parece no solo que has cambiado de país si no de galaxia el relax es total.
Nos explican lo indispensable nos llevan a las habitaciones y cuando llegamos ya tenemos el equipaje delante de la habitación y al mozo esperando.

Yo había pedido una habitación de los bloques cuatro o tres y que fuese en el piso primero y me dieron una en bloque dos y en la plata baja…

Si queréis mi consejo solo os digo una cosa, pedid una cama o dos según los gustos personales y del resto olvidaros ¡no tiene la mas mínima importancia! A la habitación se va a la cama, a cambiarse y a ducharse, ¡solo a eso! Nadie va a estar en la terraza porque hace calor y se estará mejor en el lobby que tiene ventiladores, tomando uno de los fantásticos cócteles y relajándose con la música de piano a veces acompañada con guitarra y voz en directo o charlando con los conocidos que se van haciendo ya que además de españoles hay muchos argentinos, venezolanos, chilenos… que adoran España y a los españoles… fue una sorpresa muy agradable que no me esperaba, el idioma nos une y les hace sentir parte de España ¡Que bien!

Hotel
La descripción del hotel ya está hecha por otros, así que únicamente diré que genial, todo cerca, ya que alguna vez me olvidé de algo en la playa y en un momento iba y volvía de la habitación.

Restaurantes
Destacaría de los restaurantes El Colonial, todo un auténtico LUJAZO con mayúsculas. Al llegar con mi mujer, el maitre solicitando mi permiso, le da el brazo y la acompaña a la mesa, con el más alto señorío que pueda tener un dominicano acompañado de la más amplia de las sonrisas.
Para la cena ensalada de langosta, crema finísima de espárragos y de plato principal nosotros escogimos un mero delicioso, de postre un pastel con unas frambuesas para contrastar los sabores que está para chuparse los dedos…
El chef que es venezolano y por mas que nos repitió su nombre no soy capaz de recordar, salió un par de veces de la cocina a preguntarnos por la cena y a interesarse si era de nuestro agrado.
Nuestro amigo argentino que nos acompañaba en la mesa, pidió de segundo carne en lugar de mero y comentó que estaba deliciosa. Un 11 sobre 10. No os lo perdáis.

Os recomiendo que escojais los restaurantes temáticos el primer día y que lo hagáis en los primeros turnos ya que sino os tardará en pasar el tiempo hasta la cena y encima os perderéis parte del show. Recordar que oscurece pronto y lo ideal después de venir de las playa o la piscina (yo casi siempre playa) es pegar una ducha, cambiarse, ir al lobby a tomar un cóctel relajado, cenar a continuación, salir pronto para ir al show del teatro, bailarse unos merengues o bachatas cuando termina el show con vuestra pareja o con l@s animador@s que os sacaran a bailar –un guiño para Mayra la animadora dominicana que me sacó a bailar el primer día con el permiso de mi mujer, vamos para ir quitando el hielo y entrar en relax total. Y si quedas con gana de marcha a la discoteca… de la que destaco negativamente el asqueroso olor (creo que a tabaco mezclado con humedad) que sale de dentro y que tienes que llevar un pedazo dentro para poderte acostumbrar, bueno yo creo que me acostumbraba después del tercer daiquiri jejeje.

En el buffet de la playa comí dos veces en una teníamos salpicón de marisco y en la otra hummm… paella de mariscos; me tocaron, camarones (parecidos a langostinos), almejas, mejillones y dos trozos de langosta que me los estoy saboreando todavía…pero lo que no os podéis perder es el show que se montan los cocineros al hacer la paella, son geniales, no lo cuento para que os resulte mas agradable, pero os adelanto que me reí hasta reventar con ellos y sacan chiste y buen humor de todo.

Bares
Bar de la playa bien, si estás tumbado, lo tienes al lado para poder tomar lo que quieras, pero ¿no es mejor que te lo lleven a la hamaca? ¡¡¡SI!!!! Pues por la mañana pasaba un camarero o camarera y te llevaba lo que quisieses a la hamaca de la playa ¡Ahhh! Esa piña colada de la mañana ¡Lujo total!

A la tarde brindis con mamajuana: ya sabéis arriba, abajo, pal centro, un movimiento, otro movimiento y pa dentro, claro que siempre hay alguien que lo hace mal, sin salero vamos y hay que repetir jejeje…

En el bar de la piscina esta Jean en la parte húmeda donde los brindis con el son geniales también, como me dijo Mariajose es un buenazo y en la parte de arriba esta Malfredo un auténtico showman jamás me reí tanto como cuando me contó los apuros que pasó cuando se enteró que su novia estaba embarazada y el atraganto para decírselo a su suegro, siento que no tenía la cámara en aquel momento para grabarlo, porque solo ver las expresiones de su cara me hacían reír a reventar. Es un monstruo, aprovecho para decir a Mariajose que tengo gravado en el vídeo cuando le daba recuerdos de su parte.

Gente
También os recomiendo que saludéis a Alexis un arenero de la playa y que de forma discreta le preguntéis si quiere que le llevéis algo de beber. Es un trozo de pan, es haitiano pero se puede hablar con el en español perfectamente, para que veáis como es, yo le preguntaba siempre que lo veía y le invitaba a algo así que el hombre como no sabia como agradecer, me preguntó si me gustaban los cocos frescos y me trajo dos peladitos, pero que por favor no los enseñara porque le podían reñir, pobre ¡no levanta la cabeza en todo el día limpiando la playa, colocando, trayendo y llevando hamacas, barriendo los pasillos de la playa… y agradece tanto dos palabras…

De la animación no quiero particularizar en nadie porque son todos GENIALES.
Eduard es el jefe, habla por lo menos cinco idiomas, tiene marcha para regalar y es el que mejor dirige el dale p´a ca dale p´a ya. Todos los demás hablan también idiomas, por lo menos para comunicarse con los clientes y su afán es conseguir que lo pases bien, muy bien…

Los bailari@s del show también después de hacer su trabajo en el escenario salen a charlar y bailar con los clientes pero de les nota mas cansados.

La orquesta Iberostar también nos deleita con su show todos los días.

Buceo y deportes náuticos
Lo primero que hay que decir es que dentro del recinto del hotel y formando parte del complejo está Dressel Divers, que es la empresa que se encarga de todo lo que son deportes náuticos del hotel y no solo del buceo ósea que quieres un kayak, un catamarán, unas gafas de buceo, unas aletas o un curso de buceo, pues a ellos.
También tienen el gusano ese para ir remolcado por una motora, pero la verdad creo que no lo vi nunca en marcha y a la derecha del hotel mirando hacia el mar o sea enfrente de los chiringuitos, también hay motos de agua para alquilar.

Las instalaciones de buceo son buenas, hay una recepción a la entrada donde te informan de todo lo que necesites, yo llevaba contratados buceo y excursiones desde España para ahorrarme un 15% y sin problemas, todo perfecto me llevé mi equipo y en un correo me habían dicho que me prestaban un traje corto de 3 mm sin coste y así fue.
Hay también una tienda donde puedes comprar todo lo que puedas necesitar para el buceo a precios similares a los de aquí.
En alquiler hay todo tipo de equipos, de todas tallas y en un estado aceptable, si llevas el tuyo perfecto, el primer día llevas la bolsa de buceo y te dan una caja de plástico que puedes dejar cerrada con candado y perchas para colgar el chaleco y lo que quieras. Yo no llevaba candado metí en la caja la bolsa de buceo y los guantes que no usaba, el resto lo dejaba colgado en la percha (chaleco, aletas, reguladores, manómetro, botines, máscara, tubo… sin problemas, sin faltar nada, sin preocupaciones…
De la que llegas de un buceo tienes unas balsas para desalar los equipos una para el traje y aletas, otra para el chaleco y otra para reguladores y gafas, bueno no se si eran cuatro en lugar de tres. En frente hay unas mesas donde preparar los equipos para la inmersión y tomar un refresco si te apetece mientras esperas.
Respecto a los instructores que te llevan a las inmersiones tengo que decir que se preocupan de tu seguridad y de que no tengas ningún problema ni antes, ni durante, ni después del buceo.
Yo hice 6 inmersiones 2 en Saona, 2 en Catalina y dos enfrente del hotel, una de ellas se inicia en un pecio de una fragata hundida.
Llegué de sábado y el domingo en la mañana les planteé el planning que llevaba, me dijeron que lo mejor era hacer una inmersión ese mismo día porque preferían que para ir a Saona saber el comportamiento en el agua a una menor profundidad, así que concertamos cita para la tarde la emoción no me dejó ni comer y a las 14,30 ya estaba dispuesto.
Después de preparar mi equipo y recibir las instrucciones pertinentes sobre la inmersión, nos dirigimos al embarcadero del hotel, subimos a una embarcación equipada expresamente para el buceo, tres buceadores, el barquero y nuestro guía Chris, un francés muy simpático y que se defiende perfectamente en español camino de la bolla de buceo.
En cinco minutos estamos en ella está situada al comienzo del parque natural y tiene como nombre “El parque” la profundidad es de 16 metros, la visibilizad de mas de 20 metros y el espectáculo que contemplo desborda mis sentidos, el arrecife está intacto, gorgonias de todos los colores, peces que pululan por todos sitios, rayas, centollas, morenas… la emoción me embarga, jamás me encontré, ni se podría dibujar un sitio semejante ehhh Ulises ¡que entras en reserva¡ tantas emociones me hicieron consumir mas aire de la cuenta, así que aviso a Chris e iniciamos un lento ascenso desde el que divisamos toda la belleza del arrecife que mostraba los colores con toda intensidad.
Regreso al hotel y en quince minutos tengo el equipo colgado en el centro de buceo y dispuesto para ir a Saona al día siguiente.

La segunda inmersión fue en Saona, en este caso me acompañaba mi mujer y también iban las mujeres de algunas otras buceadoras aunque algunas un bucearan.
En este caso la salida era a las 9,30 de la mañana y el barco un catamarán también equipado para el buceo, con solarium en proa, w.c., solarium en un amplio puente y movido por dos fuerabordas de 200 caballos cada uno.
Disfrutamos del paseo hasta Saona con la brisa y el sol pegando en la cara y cruzándose con algunas embarcaciones de turistas que venían de la isla, a la llegada disminuimos la marcha y nos introducimos en los sangrares, desde el puente la vista es preciosa, por una parte los árboles que comen terreno al mar y por otra el caribe de mil colores turquesa. Salimos de los manglares y nos recoge una auxiliar que nos acompaña que tiene un fuera borda de 75 caballos y nos dirigimos a “El canal” bolla situada con una profundidad de 16 metros tan intensa como la del día anterior, mientras nuestra familia puede tomar el sol en el barco o hacer snorkel con nuestros guías para tal menester Dichosa y Enrique. Enrique conoce el arrecife como la palma de la mano –de verdad- si vas a hacer snorkel, pregunta por el y dile que quieres ver, el te guiará hasta una morena, pulpo, langosta, raya o cualquier cosa que le digas si es que la hay en el arrecife.
Una vez terminada la inmersión, ponemos pie en las playas de Saona y tras la comida y el descanso y una siestecita en la playa, nos dirigimos, los buceadores a una inmersión fascinante “el peñón” y los snorkeles a la piscina natural.
El buceo de “El Peñón” fueron los 53 minutos más excitantes de todas mis inmersiones hasta ese momento, simplemente no tengo palabras para describir todas las sensaciones. Es una inmersión que inicia en un monte sumergido en forma de cono, se baja hasta el fondo y se bordea el cono que está rodeado de una arena inmaculadamente blanca y con una visibilidad que hacer perder el sentido, no se puede contar mas ¡hay que verlo!
Tras la inmersión la lancha auxiliar que se llama Asturias, nos lleva al barco donde nos espera nuestra familia y nuestro capitán Reinaldo –Chicas, cuidado con el negro- que conste que os he avisado jejeje.
Tras un baño en la piscina natural, nos dirigimos a puerto entre risas y amenizado por vitamina R, nuestro guía Chris, no nos defraudó, nos enseñó el arrecife en toda su plenitud.

La siguiente salida dos días después fue a Catalina, así que como ya conocemos el barco y la lancha auxiliar, no me paro a comentar. Al pasar por el puerto deportivo de la Romana, entramos en el, embarcaciones de lujo, lujo, lujo casas de lujo, lujo, lujo, mejor ir al fondo del mar que es nuestro, así que nos dirigimos a Isla Catalina por la parte de La Romana, la costa está llena de troncos de la riada del Chavón, el fondeo se realiza a poca profundidad, unos seis metros ideal para hacer snorkel y para iniciar la inmersión de la Pared, profundidad máxima 27 metros, fabuloso, no hay tantos peces porque no es parque y la pesca está permitida, pero ver el coral en la pared es una experiencia maravillosa, lo mejor es alejarse un poco en el azul y contemplar la pared desde lejos es un espectáculo indescriptible.
En este caso nuestro guía era Marco un italiano al que confundí con argentino y empezó a hablarme con acento de argentino, le dije que era asturiano y me habla de la fiesta de las piraguas y de la sidra pero ¿es que este se lo sabe todo? 47 minutos fantásticos.
Una vez terminada la inmersión y todos en el barco, nos dirigimos a la parte opuesta de la isla, aquí encontramos la verdadera playa del Caribe de auténtica postal, sin paliativos.

Para no aburrir, al igual que en Saona, a la tarde comida siesta e inmersión, no para de emocionarme.

Me que da una inmersión, puedo hacer la nocturna pero dependo de que seamos tres mínimo y no quiero arriesgar (luego la hubo snif), la del George está demasiado profunda para mi 37 metros y solo tengo un día para volar, así que vamos a un pecio de una fragata que está delante del hotel, la verdad es que está bastante desecha y es pequeña, luego continuamos en línea recta, nuestro guía Massimo, otro italiano simpático busca algo para enseñarnos y al fin lo encuentra me llama y miro hacia el lugar que me apunta ¡queee! Una langosta de más de 30 cm. de diámetro, nunca vi bicho tan grande.

Bueno creo que me pasé… lo siento pero la emoción aún me embarga.
Luiggi, puedes hacer inmersiones delante del hotel no desmerecen en nada, si haces dos vete al George y al parque, si haces otras no creo que te desilusionen, por lo menos creo que el arrecife es de lo mejor del mundo.
Si tengo que definir en una palabra al Hotel Iberostar Hacienda Dominicus y al centro de buceo Dressel Divers lo haría con una palabra -calidad- y si es con dos añadiría -comodidad-
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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  Mariajo, Madrid, Agosto 2003 y Agosto 2004 (comentario extraído del foro)

Os pego aquí el comentario que hice a mi regreso de este hotel. Es muy extenso, pero creo que resolverá todas las dudas que os puedan surgir sobre este hotel.
[El comentario inicial es del 2003, pero este año he vuelto y han cambiado algunas cosas. Para no volver a poner otro comentario, añadiré a éste las novedades de este año entre corchetes]

"Acabo de volver del Iberostar Hacienda Dominicus y os mando mi comentario que, como siempre digo, es totalmente subjetivo. He estado del 31 de Julio al 14 de Agosto del 2003.
[16 de Agosto al 2 de Septiembre del 2004]

HOTEL: estupendo. Es muy nuevo y eso se nota en todo: las habitaciones están muy bien, las zonas comunes impecables, ...
Tiene unos jardines bonitos, aunque no tan espectaculares como otros hoteles. Pero tiene bastante vegetación, un lago con flamencos, patos, cisnes, ... Y está todo supercuidado, vayas donde vayas verás siempre un montón de gente trabajando. Creo que lo están haciendo bien, y procuran hacer un buen mantenimiento del hotel: a pesar de que es nuevo, estaban pintando algunas habitaciones y gran parte de las zonas comunes, dando barniz a suelos de madera, ... [Este año seguían con el mantenimiento del hotel, y continuaba tan nuevo y bien cuidado como el año pasado]

2 cosas muy importantes del hotel: el cambio que hacen es realmente bueno para ser un hotel, a nosotros nos cambiaban a 35 pesos por euro, menos los 2 últimos días, que cambiaban a 32. Y hay un cajero automático en el propio hotel, así que no hay problemas con el dinero.
Hay una sala de Internet, 60 pesos (unas 300 pelas) la media hora. Te dan una tarjeta y se va descontando el tiempo que vas utilizando, por lo que pagas el tiempo real de uso. [Ha subido bastante este año, creo recordar que 8$ la hora]
Las llamadas de teléfono a través de España Directo o con la tarjeta personal de Telefónica son baratísimas, sólo pagas 20 pesos por el uso de la línea telefónica.
Las tiendas del hotel son de lo más barato que podéis encontrar, y sin regateos: la botella de Barceló Añejo costaba 65 pesos. Un día fuimos a Bayahibe y, en un colmado, nos pedían 120 pesos. Lo más barato que lo vimos por la zona, fuera del hotel, fueron 100 pesos. [Otra buena subida en la licorería del hotel: 100 pesos la botella de Barceló y 180 la de Brugal Añejo, que el año pasado no tenían en la tienda]
Un anillo de larimar, muy bonito, 450 pesos, chucherías también muy baratas, ...
Además, los martes hacen la noche dominicana y ponen un mercadillo en el hotel con cuadros, larimar, ámbar, ... [Creo que no es todos los martes, sino alternos, así que podéis tener la mala suerte de ir en la semana en que no lo ponen]
El hotel estaba a reventar cuando estuvimos nosotros (de hecho nos comentaron en recepción que había overbooking) y no tuvimos que esperar ni una cola para nada. Además, no daba ninguna sensación de masificación, estaba todo muy tranquilo.
La clientela estaba compuesta principalmente por sudamericanos (mucho cubano), españoles, yanquis e italianos. Algún francés, pocos alemanes y, los últimos días, muchos rusos. No es un hotel de gente especialmente joven, había muchas parejas jóvenes con niños pequeños, otros sin niños, alguna gente un poco mayor, ... De media rondaría los 35 años, pero había un poco de todo. De hecho, hubo un viaje de fin de curso de unos chicos venezolanos de 17-18 años.
[Este año, la primera semana, el 80% de los clientes eran italianos; la segunda también predominaban, aunque había también bastantes sudamericanos y españoles]

HABITACIONES: muy bien. Son grandes, muy limpias, con el mobiliario en perfecto estado, los baños muy nuevos y grandes, ... Hay 7 edificios, la mayoría con 3 plantas (contando la baja) y los edificios 4 y 7 con 2 plantas. El que está más cerca de la playa es el 4, y el 1 y el 5 los más alejados. A mí me tocó el 5 y, aunque en principio pensaba pedir que me cambiaran a uno más cerca de la playa, al final me quedé donde estaba, porque tenía unas vistas preciosas a los jardines, estaba al lado de los restaurantes y del lobby y tardaba menos de 5 minutos en llegar a la playa. Tenía la habitación 5224, que hacía esquina y tenía una terraza enorme, cama de 2 x 2, ...
Las habitaciones tienen mini bar que reponen, en teoría, cada 2 días, pero a mí me lo reponían a diario. Tiene un par de cervezas, 2 Coca-Colas, una Light, una Fanta de naranja, un Sprite, 2 botellines de agua con gas y un bidón de 4 litros de agua. Funciona a la perfección, y las bebidas están siempre heladas. Si algún día tenéis algún problema de reposición del minibar, llamáis a recepción y en menos de 5 minutos (¡¡increíble!!) te reponen lo que necesites. [Han cambiado la garrafa de agua por 4 botellas de medio litro]
Algunas habitaciones tienen bañera y otras sólo ducha, pero es tan grande como la bañera. Todos los días nos hacían figuritas con las toallas y nos dejaban algunas flores frescas. El lavabo tiene una enorme encimera de mármol, y hay secador de pelo. En la bañera hay dispensadores de gel y champú, y en el baño las típicas chorradas: botes de gel y champú de nuevo, costurero, gorro de ducha, peine, ...
Hay caja fuerte de pago, 30 pesos diarios (menos de 1 euro). La verdad es que a nosotros se nos olvidó pedir la llave el primer día, y el segundo, y el tercero, ... y al final no cogimos la caja fuerte.
El único problemilla que tenía era el aire acondicionado: la habitación tiene un sensor de movimiento y, en cuanto te vas, se apagan las luces y el aire acondicionado, lo que significa que cuando llegas a la habitación hace calor. Pero pones el aire a tope y en 15 minutos ya está fresquita.
Tanto en el baño como en el dormitorio hay enchufes de los nuestros, por lo que no hace falta adaptador. Si necesitas un transformador, te lo dejan gratis en recepción, sólo tienes que dejar un depósito. [Ya no hace falta dejar el depósito, firmas un papelito de que te has llevado el transformador y que pagas no sé cuánto si no lo devuelves, pero en cuanto lo devuelvas rompen el papelito y ya está]
El día de la salida la habitación hay que dejarla a la 1. Si quieres quedarte más y hay disponibilidad, hay que pagar 20$ por persona. Cuando volvimos nosotros el hotel estaba tan lleno que no te dejaban quedarte en tu habitación más tarde ni pagando. Pero tienen unas duchas al lado de recepción que puedes usar sin problemas: hay gel, champú y toallas, pero no secador de pelo. Tienen aire acondicionado, por lo que se está muy fresquito. Eso sí, es un sitio muy pequeñito y sólo hay 3 duchas en la zona de mujeres, y 2 en la de hombres. Cuando estuvimos nosotros no había nadie y muy bien, pero si sale ese día mucha gente a la misma hora puede haber problemas.
[Este año nos dejaron ocupar nuestra habitación hasta las 3 sin cargo alguno. Una sonrisa, un por favor y cara de pena lo solucionaron]
Ni un cochino mosquito ni otro tipo de insecto. Fumigan continuamente (pero no huele mal) y es superefectivo. Me llevé el Relec extrafuerte y el antimosquitos de enchufar y han vuelto sin estrenar.

PLAYA: una auténtica pasada. Arena blanca y fina, agua transparente y azul turquesa, bastante calentita (pero no tanto como para dar grima), mar en calma casi siempre (sólo hubo un día de olas, pero eran ridículas), ...
[Tuvimos un día de mar realmente malo, con bandera roja, cuando nos pasó rozando el Frances. Por lo demás, estupenda]
Aunque esa zona de Bayahibe suele tener bastantes rocas, tanto en el agua como fuera de ella, en este hotel sólo hay un par de rocas bien visibles, que no molestan en absoluto. [Este año he notado que había más rocas en el agua. No sé si será por alguna tormenta tropical, que se ha llevado parte de la arena, pero al ir andando por el agua de vez en cuando te tropezabas con alguna roca]
Han puesto unas tinajas al final de la zona de baño, por lo que se ha creado un pequeño ecosistema con multitud de peces (peces-trompeta, de colores, de rayas, mantas, ...). No hacen falta aletas, porque está muy cerca de la orilla, así que te coges unas gafas con tubo y te puedes tirar allí horas y horas viendo peces. Incluso a 5 metros de la orilla, llevas pan y te rodean los peces-trompeta.
Un truquillo: para llevar el pan más fácilmente, coged una botella vacía de Coca-Cola, la llenáis de pan troceado (caben 5 rebanadas de pan de molde) y os metéis en el agua. Se llena de agua, con lo que el pan de desmiga, y sólo hay que apretar un poquito para que salga.

El bar de la playa está prácticamente en medio de la zona de sombrillas, pero a mí me gustaba mucho más ponerme a la izquierda del bar según miras al bar. Al tener las tinajas justo enfrente no llegaba ni un alga ni nada, y el agua estaba siempre impecable. A la derecha del bar me bañé un día y había algunas algas.
Hay muchísimas sombrillas y, en principio, no hay problemas para cogerlas. Digo en principio porque, de los 14 días que estuvimos allí, los 10 primeros bajábamos a la playa casi a las 10 y encontrábamos sombrillas donde quisiéramos. Pero a partir del día 11 llegaron nuevos clientes (especialmente unos rusos) que bajaban a la playa a las 6 de la mañana, reservaban 2 ó 3 sombrillas y luego no bajaban a la playa hasta las 11 o 12 de la mañana, o ni siquiera bajaban. Esos días no había ni una sombrilla libre a las 9. Pero a la 1 hay mucha gente que se sube a comer y dejan sombrillas vacías, así que en el peor de los casos tendréis que estar al sol sólo unas horas.
[Durante la primera semana había problemas de sombrillas por los buitres de siempre, que reservan y no ocupan, y porque vaciaron la piscina para arreglarla y todo el mundo se bajaba a la playa; la seguna semana perfecta, bajando a las 10 encontrábamos sombrillas a 20 metros del bar]
2 días a la semana se organizan comidas en la playa: un día hay paella y sangría (una bomba, llaman sangría a cualquier cosa) y otro barbacoa y daiquiris. Dura muy poco (sólo hasta las 2) y se forman unas colas monstruosas. Pero si váis a la 1:45 hay comida de sobra y ni un alma en la cola. [Han añadido dos comidas más en la playa: una fideuá que, según mi marido, estaba mucho mejor que la paella y escandalosamente rica, y otro día hamburguesas. Además, han construido una zona en la misma playa para estas comidas, que está perfecta: una tarima de madera con enormes sombrillas de cana, bajo las cuales hay mesas y sillas (aunque quizás está demasiado apretujadas). El único problema que ví es que las mesas no estaban demasiado limpias]
Deportes acuáticos incluidos: kayak, catamarán y windsurf. También te dejan gafas y aletas, y te dan la lección introductoria de buceo en la piscina.
Para las toallas de playa, sin problemas para cambiarlas cuando quieras, siempre tenían de sobra. Eso sí, a nosotros nos las mangaron 3 veces de la tumbona.
Se puede pasear hacia ambos lado del hotel: a la derecha, pegaditos, están los Viva Dominicus y luego se acaba la playa, por lo que el paseo es corto y difícil (muchas zonas de rocas a esquivar); a la izquierda hay un par de hoteles y luego el parque nacional (aunque también hay zonas de rocas, el paseo es más cómodo).
Hay chiringuitos para comprar a ambos lados del hotel, aunque los de la derecha están más cerca.

RESTAURANTES: el buffet principal para desayunos, comidas y cenas. Está muy bien, hay muchísima comida. Lo mejor, como casi siempre, los desayunos: zumos y batidos naturales recién hechos, tortillas al gusto, fruta, yogures, churros, fiambres, quesos, bacon, pastelería, ... Al mediodía sólo comí allí un día, y hay poca variedad. Para las cenas, estupendo. [El buffet de la cena ha añadido todas las noches un rincón temático: español, mexicano, asiático, dominicano, italiano, ...., cada noche una cosa diferente. En la noche española, por ejemplo, ponen jamón serrano muy decente, tortilla de patata, pulpo, pimientos del piquillo, ... Si váis la noche asiática, no os perdáis el arroz thai, un escándalo]. Desayunos: de 7 a 10; comidas: de 1 a 3; cenas: de 7 a 10.
Restaurante de la playa: desayunos tardíos (de 10 a 1), comida tipo buffet (de 1 a 4), snacks de 4 a 6 (fruta, fiambre, pollo asado, patatas, queso y pan) y cena a la carta (Steak House). Los desayunos son menos variados que en el buffet principal pero están bien, la comida también está bien (aunque yo acabé un poco aburrida después de comer allí 15 días) y la cena muy rica: hay buffet de ensaladas y luego carne a la brasa a elegir (solomillos, chuletón, costillas, ...). Se cena bien, pero es el único temático en el que no repetimos, nos gustaron más los otros.
Japonés: el mejor. De primero sushi y verduras fritas, luego sopa, arroz frito con verduritas y tepanyaki a elegir (pollo, ternera, pulpo o camarones) acompañado de verduras a la plancha. Si no quieres tepanyaki puedes comer pollo o salmón. Imposible comerte ni la mitad de lo que te ponen, es una barbaridad. Si os cocina Santiago, un haitiano de 2 metros encantador, veréis el mimo que pone en todo, hasta cascar un huevo lo hace con gracia. [A mi Santiago le han "robado" los del Iberostar Bávaro]
Mexicano: realmente bueno. Buffet de antojitos (con eso yo ya había cenado) y un segundo plato a la carta (muchos tacos).
Gourmet: es un menú cerrado para todo el mundo igual, que cambian de vez en cuando. Nosotros comimos salmón ahumado con espárragos trigueros, canelones de foie y media langosta al horno y un solomillo. Muy bueno. [Este año me pareció más mediocre: comida con nombre muy francés, pero quizás corrientita y, sobre todo, un maitre de lo más borde, el único empleado que echaría del hotel]
Lo único malo que tienen todos los restaurantes es el vino: en todos tienen un vino italiano absolutamente imbebible. Nosotros algún día pedimos la carta de vinos, tienen vinos españoles conocidos bastante decentes y por el mismo precio (o menos, incluso) de lo que te costaría aquí en un restaurante cualquiera.
[Los vinos que entran en el TI no están mal - Conde de Caralt, por ejemplo -, pero hay que insistir para que te los pongan, porque como nadie los pide algún empleado ni siquiera sabe que los tienen; los de pago se han subido a la parra, y te cobran por un Cuné unos 1.000 pesos y por un Muga unos 1.500. Yo no pagaría ese dineral, sobre todo porque no me fío de cómo conserven allí los vinos. El año pasado eran muy baratos y compensaba, pero este año ya no].

[No sólo la comida de los restaurantes es fantástica, sino que reponen comida hasta el último minuto (cerrando a las 10, a las 21:55 estaban sacando bandejas para reponer); antes de que te acabes tu bebida siempre tendrás otra en la mesa, sin necesidad de pedirla; en las cenas, por lo menos, cambian el mantel con cada comensal nuevo (algo a lo que estamos acostumbrados, pero que allí no se da demasiado). En fin, una delicia comer en ese hotel]

BARES: el de la playa (monísimo, es un faro), piscina (con barra húmeda), restaurante de la playa, teatro y lobby. Tienen todo tipo de bebidas internacionales en el teatro, lobby y discoteca, en el resto es todo marca Normandy, menos el ron (Barceló).
[Ya tienen Brugal y algún whisky conocido en todos los bares del hotel. Además, han ampliado el horario del bar del faro, y en vez de cerrar a las 17:30 cerraba a las 19 horas. ¡Qué bonitos atardeceres veíamos todos los días! Además se estaba muy a gusto, porque ya quedaba muy poquita gente en la playa y era una gozada. También lo han puesto más mono y cómodo, con una enorme tarima y banquetas para tomarte algo justo frente al mar]
El banana mama de la piscina, los coco locos, la piña colada, ... son adictivos, empiezas a beberlos y no sabes cuándo parar.
En el lobby y el teatro tienen muchos cocktails y, si quieres alguno que no tengan en la carta, te lo preparan sin problemas.

ANIMACIÓN: estupenda. Las típicas actividades de todos los hoteles (voley, waterpolo, clases de merengue, tiro con arco, juegos, ...). Los animadores majísimos y, si no quieres apuntarte a algo, no se ponen pesados. Pero en todas las actividades había siempre un montón de gente apuntada, así que no era nada aburrido.
[Este año yo creo que han mejorado mucho los animadores, dedicaban mucho tiempo a hablar con los clientes, había juegos muy divertidos, ... Lili, Melvin, Williams y demás eran encantadores]
No conseguimos ir a ningún espectáculo nocturno, porque empiezan muy pronto (sobre las 9:30) y a esa hora siempre estábamos cenando.
La discoteca es muy mona y tenía siempre un ambientazo tremendo, estaba a reventar hasta las 12:30 o la 1, luego la gente empezaba ya a irse a dormir. Cierran a las 2. [Ampliación de horario hasta las 3, pero a esas horas ya no quedaba casi nadie]

INSTALACIONES: muy requetebién. Las piscinas, chulísimas, hay 3: la de niños, la de mayores (enorme, con forma de lago, con la barra húmeda y con un jacuzzi en medio, aunque algo cutre, con pocas burbujas) y una para deportes acuáticos.
Hay un spa con peluquería (de pago), gimnasio, sauna y jacuzzis medio al aire libre (aunque no podréis daros un bañito con vuestra pareja: hay uno de hombres y otro de mujeres).
En un chiringuito en la misma playa os hacen las trencitas y los masajes.

EXCURSIONES: aprovechad para hacer la de Saona, porque está al ladito. Iberojet te la vende por 75$, el hotel por 55$ y, si te vas a Bayahibe, 39$. La guagua a Bayahibe son 10 pesos.
Santo Domingo no pilla demasiado lejos (menos de 2 horas), así que es una buena ocasión para visitarlo. No recuerdo lo que te cobraban los de Iberojet, pero si os juntáis varios tendréis un taxi para vosotros solitos durante un día entero por 100$.

PERSONAL Y SERVICIO: sin duda, lo mejor del hotel. De verdad que me he sentido como en mi casa, ningún hotel me ha dado mejor servicio y atención que éste. Desde el primer hasta el último empleado del hotel estaban dispuestos a ayudarte en lo que fuera, con una atención exquisita.
El día que llegamos, al ver que nos había tocado la habitación en el bloque 5, preguntamos en recepción si nos la podían cambiar. El recepcionista nos enseñó un planning con las habitaciones que estaban libres ese día y las que quedarían libres los siguientes 5 días, para que eligiéramos la que quisiéramos.
En el bar de la playa y de la piscina no había ningún ron Añejo (sólo Barceló dorado o blanco), se lo comentamos al jefe de bares y desde el día siguiente todos los días teníamos nuestro Brugal en todos los bares. Y, cada vez que nos cruzábamos con él por ahí, nos preguntaba si necesitábamos algo más.
En todos los restaurantes (incluido el buffet principal) antes de que se te acabara la cervecita que te estabas tomando tenías otra fresquita encima de la mesa, sin tener que pedirla.
Si vas a coger una guagua, el segurata de la puerta te acompaña a cogerla, para que no cojas un taxi en vez de la guagua y te cueste un pastón (es que allí las guaguas son iguales que los taxis).
Estos son ejemplos de la atención de la gente. Pero es que todo el mundo tenía siempre una sonrisa para ti. Yo me hice superamiga de un pasillero (el que barría y limpiaba el suelo del buffet de la playa), un arenero (el que vacía las papeleras y ceniceros que tienen todas las sombrillas), del que recogía las colchonetas de las tumbonas de la piscina, ... Es gente que hace trabajos muy duros y que agradecían infinitamente que les dedicaras unos minutos de tu tiempo todos los días para charlar con ellos. Y os puedo asegurar que se aprende muchísimo charlando con toda esta gente.
Finalmente, si alguien va por allí dentro de poco me gustaría que le diera recuerdos a Ricardo, el camarero del bar de la piscina, de parte de los españoles del Brugal [ya no está Ricardo]. Estaba siempre a tope de trabajo, porque trabajaba él solo en el bar, y no te dejaba que te terminaras la bebida porque ya te había puesto otra; si intuía que no tenías hielo, te servía más; si sabía lo que bebías y te veía meterte en la piscina cuando llegabas a los taburetes te tenía ya la bebida preparada, ... Con nosotros era especialmente atento y cerraba el bar pero nos seguía poniendo copas, nos reíamos mucho con él.

[Aparte de las mejoras estructurales que he comentado (chiringuito para las comidas, bar del faro, buenas bebidas en todos los bares, ...) creo que lo mejor del hotel siguen siendo sus empleados, pero este año se han superado respecto al año pasado, si es posible. La mayoría de los camareros que estaban allí el año pasado nos recordaban, y todos nos trataron como a auténticos reyes.
Sinceramente creo que es un hotel que se preocupa por sus clientes o, por lo menos, les presta atención. Por ejemplo: cada 15 días se realiza una encuesta entre todos los clientes, a la hora de la cena, para evaluar el hotel, las instalaciones, ... Nosotros la rellenamos y pusimos muy bien todo, menos la limpieza de las mesas del buffet de la playa y del chiringuito: desde el mismo día siguiente, todos los camareros que trabajaban en esos sitios llevaban una bayeta en la mano.
Cada vez estoy más convencida de que he dado con mi hotel ideal, y espero volver a él muchísimas veces. Por favor, si alguien va a ir próximamente que me lo diga, que me gustaría darles recuerdos a algunos empleados (Malfredo, Raúl, Jean, Morla, Benito, Fransuá - escrito así, como suena -, Angel Noé, ....)
Jean es el camarero del bar de la piscina. Os aviso que como camarero no vale mucho, porque se agobia en cuanto le piden más de 2 cosas a la vez (sed buenos con él, y no le metáis prisa). Pero es el hombre más encantador que he visto en mucho tiempo: llano, sencillo, buena persona.
De Raúl no hace falta que os diga nada, en cuanto vayáis al bar del faro le reconoceréis y os divertiréis con él desde el primer minuto.
Y merece la pena que dediquéis unos minutos todos los días a hablar con Malfredo (hermano de Jean y que trabaja justo encima de él): el dominicano con más sentido del humor con el que he topado nunca, muy, muy divertido, y con una manera de ser envidiable.
Lo único malo del hotel respecto al año pasado: la subida generalizada de precios en todo lo que se paga aparte del TI.

Por último, una recomendación para quien quiera salir de marcha algún día: id a Bayahibe el viernes por la noche, hay una especie de discoteca en la playa con un ambientazo tremendo, sobre todo dominicano]

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IBEROSTAR HACIENDA DOMINICUS  El Dragon de Jade, Madrid, Julio 2004 (comentario extraído del foro)

Bueno pues ya volvimos un año mas.
El vuelo de ida con Iberworld sin retraso y lo mejor que pudimos hacer reservar asientos "en la fila 3 H y K" para la ida y la vuelta puedes ir con las piernas estiradas.
Aterrizamos en Punta cana puntuales y al abrir las puertas empezamos a sentir la humedad. Están ampliando el aeropuerto pero ni te enteras.
Pagamos las tasas 10$ y a por la maleta.
Después al minibús y 2 horitas hasta Dominicus pasando por Higüey pero sin parar.
Llegas al hotel y buala peazo de recepción te dan el sobre con las tarjetas pa las toalla y la llave de la habitación y un cóctel para empezar.

LA HABITACION.
Nos toco el Bloque 2 Planta 0 Habitación 21=2021
Muy nuevo todo cama de 2 x 2,sofá,butaca,Minibar (2 coca colas, 1 light,1 sprite,2 cervezas,3botellitas de agua mineral,2 aguas con gas,1 fanta de naranja)lo reponían a diario.
En general muy limpia y ordenada y con vista a la piscina.

PISCINAS.
La principal-Una pasada con un yacussi en el centro y un montón de vegetación y lo mas importante la barra húmeda.
La redonda-No solía haber mucha gente y la usaban mucho para las clases de buceo.
La de deportes acuaticos-Con 2 porterías y una canasta bastante grande.

SPA.
No dejeis de visitarlo esta separado el de hombres y el de mujeres pero muchas parejas entrábamos juntas.Sauna y 2 yacussis.Relaxxxxxxxxxxx

RESTAURANTES.
El ingenio (Bufet): Comida