F. Javier ha escrito un comentario sobre Chavón y Saona, muy detallado. ¡¡¡¡Millones de gracias!!!!
Cualquier comentario de este tipo que se os pueda ocurrir, es muy bienvenido (no todo son hoteles en República Dominicana....)
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ALTOS DEL CHAVON - ISLA SAONA |
Salimos desde el resort a la 7:30 de la mañana y volvimos a las 19:30 de la tarde, eso sí destrozados.
De camino a los altos del Chavón y dentro de una hora y media de autobus por aquellas carreteras de Dios,
pasamos por dos pueblos La Otra Banda y Higuey que es la capital de
provincia, donde paramos a la vuelta de isla Saona.
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Altos del Chavón |
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Los Altos del Chavón es una villa de estilo medieval en un cerro del río Chavón regalo de cumpleaños de un rico terrateniente de la República Dominicana para su hija. Cuando admiras esta villa parece que estas delante de una construcción de hace 300 años cuando realmente tiene unos 25 o 30 años. Actualmente es el lugar turístico por excelencia de bayahibe y reconocida escuela de arte y diseño en Nueva York, por lo que es un privilegio estudiar allí. Posee además la ermita de San Estalisnao y un anfiteatro, estilo romano, donde han celebrado conciertos ciertos grupos y artistas famosos como, Julio Iglesias o Frank Sinatra. |
Lo más impresionante es sin duda la vista desde los miradores. Después de un pequeño paseo por el pueblo e innumerables fotografías llega el momento de ir a Isla Saona. Para ello tienes que bajar 301 escalones en estado lamentable y con cierta facilidad para los tropezones. Ya en el embarcadero te colocan en las lanchas que cruzan el río Chavón hasta Saona, no sin antes advertirte de que guardes todos los aparatos electrónicos en la mochila "por si se salpican" y te quites cualquier sombrero o gorra.
| El viaje es alucinante, seguro que lo que mejor recordarás de toda la excursión (claro, después, y tras cientos de cubatas tampoco podrás recordar mucho más). Rápidamente llegas a la desembocadura del río al mar Caribe, donde las lanchas hacen una pequeña parada por el oleaje y podrás admirar el espectacular cambio de color del agua. Una vez llegados a Alta Mar descubres que la velocidad del principio es sólo aparente, porque aún puede superarse, que más que salvavidas necesitas un cinturón que te ate al asiento y que las salpicaduras son una ducha de agua salada en toda regla. Vamos, ¡un parque de atracciones en vivo! |
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Isla Saona |
Antes de llegar a la Isla, y en mitad del mar Caribe, paramos en una piscina natural, con aguas cristalinas de color turquesa, arena blanca y dos o tres cubatas por persona (ja, eso es sólo el principio), vamos una gozada. Tiene el nombre de piscina porque allí el oleaje es inexistente y haces pie pese a estar a 200 metros de la orilla.
Mirando hacia la isla desde la piscina, parece una prolongación de la República Dominicana, pero Saona está separada por una porción de mar mayor que nuestro Estrecho. Isla Saona forma parte del Parque Natural del Este, por lo que conserva todo su atractivo salvaje, sólo roto por los chiringuitos de venta de objetos típicos para los turistas. Nadie reside allí, tan sólo un hombre, al que podrás ver paseando con una carretilla llena de cocos para vender, beber directamente de uno de ellos es una maravilla. Eso sí, procura llevarte una buena protección solar, porque si te parecía que en Punta Cana hacía calor, no puedes imaginarte cómo calienta el sol en Saona.
En la isla puedes bañarte, comer en un buffet en el que encontrarás paella (algo parecido al menos) y bailar con los animadores de allí merengue y bachata.
Tras unas tres horas nos embarcaron en plena fiesta caribeña rumbo a Bayahibe, en una hora y media de paseo por alta mar con bailes, juegos y ron sin límites. Lo que se suele decir: el colofón a un día alucinante.
ULTIMA ACTUALIZACION: 13/04/01
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